Vamos a contarles una historia que sucedió en Madrid. La de la llegada del cine a la ciudad. Aconteció un 14 de mayo de 1896. Al son de Agua, azucarillos y aguardiente, en plenas fiestas de San Isidro, el cinematógrafo urdió su magia en el número 34 de la Carrera de San Jerónimo. El invento de los hermanos Lumière y sus imágenes en movimiento viajaron desde el salón del Gran Café parisino hasta las entrañas del Hotel Rusia.










