Hay lugares de Madrid cuya historia no empieza con una calle, ni con un barrio, ni siquiera con una plaza. Empieza mucho antes, en el paisaje. El Pardo es uno de ellos. Antes de integrarse en la capital, fue monte, dehesa, cazadero regio, real sitio y pueblo con identidad propia. Por eso, el 75 aniversario de su anexión a Madrid no solo invita a recordar una fecha administrativa. También abre la puerta a contar un origen que sigue fascinando a quienes disfrutan de la historia de la ciudad.
El Pardo antes de ser Madrid: origen medieval y nacimiento del pueblo
La historia de El Pardo se remonta a la Edad Media. El territorio quedó integrado en la Tierra y Villa de Madrid tras la repoblación medieval, y ya en 1152 Alfonso VII concedió a la villa el aprovechamiento de leñas y pastos del lugar, como recoge la documentación histórica conservada por el Ayuntamiento de Madrid.
Al mismo tiempo, la Corona fue reservando progresivamente el territorio por su extraordinario valor cinegético.
Ese doble carácter, comunal y regio, ayuda a entender el origen de El Pardo. No nació como un pueblo agrícola al uso, sino como un territorio muy ligado al monte, al control de recursos y a la caza real. El Libro de la Montería de Alfonso XI, escrito en el siglo XIV, ya describe el Monte de El Pardo como un espacio privilegiado para la caza mayor y menor. Mucho antes de que existiera el actual El Pardo, este ya ocupaba un lugar relevante en la geografía del poder castellano.
Un monte reservado para la caza de los reyes
El Monte de El Pardo se convirtió muy pronto en uno de los principales cazaderos de la monarquía castellana. Durante siglos convivieron dos usos del territorio: el aprovechamiento comunal por parte de los vecinos de Madrid y la reserva cinegética para los reyes.
A comienzos del siglo XV se confirmaron privilegios reales que consolidaban el monte como espacio reservado para la actividad cinegética de la Corona. Para proteger la fauna se dictaron normas estrictas que limitaban la caza para el resto de la población. Entre ellas, la prohibición de colocar trampas o cepos en el bosque para capturar venados, jabalíes u osos.
Durante el reinado de los Reyes Católicos estas medidas se reforzaron todavía más. Una pragmática de 1470 recordaba que “la caza de nuestro monte de El Pardo está vedada, prohibida y acotada”, consolidando su carácter de cazadero real.
La Dehesa Vieja: el primer núcleo del Real Sitio
Uno de los momentos clave en la historia de El Pardo se produjo en el siglo XV. El rey Enrique IV adquirió una de las dehesas situadas junto al río Manzanares y mandó construir allí una pequeña casa-fortaleza donde alojarse durante las jornadas de caza.
Este enclave recibió el nombre de Dehesa Vieja o Monte Hueco y se convirtió en el primer núcleo del futuro Real Sitio de El Pardo. El espacio estaba situado en una zona ligeramente elevada cerca del río y delimitado por una loma conocida como “Atalaya”, desde la que se controlaba una amplia extensión del monte.
A partir de ese momento el territorio comenzó a organizarse progresivamente alrededor de este núcleo real.
Del cazadero real al Palacio de El Pardo
Con la llegada de los Austrias, El Pardo dejó de ser únicamente un cazadero para convertirse en un espacio clave de la monarquía.
El emperador Carlos I ordenó derribar la antigua fortaleza medieval y comenzar la construcción del Palacio de El Pardo, que se convertiría en el centro del real sitio. El proyecto fue encargado al arquitecto Luis de Vega, que diseñó un pequeño alcázar de planta cuadrada siguiendo el estilo plateresco castellano.
Cuando Felipe II estableció la capital en Madrid en el siglo XVI, el monte se reorganizó en distintos “cuarteles” y se aprobaron ordenanzas específicas para regular su gestión como patrimonio real. Además, el monarca finalizó el palacio e introdujo elementos arquitectónicos característicos como las cubiertas de pizarra con chapiteles al estilo flamenco.
El edificio sufrió un gran incendio en 1604, tras el cual fue reconstruido durante el reinado de Felipe III por el arquitecto Francisco de Mora.

La consolidación del Real Sitio en los siglos XVII y XVIII
Durante el siglo XVIII, los Borbones consolidaron definitivamente El Pardo como residencia vinculada a la Corte. Felipe V lo utilizó como residencia de invierno y Carlos III impulsó una gran ampliación encargada a Francesco Sabatini, que duplicó el edificio y dio al palacio gran parte de su configuración actual.

Fernando VI ordenó cerrar el monte con la llamada Cerca de El Pardo, una tapia de casi cien kilómetros que delimitaba el espacio reservado a la Corona.
Todo este proceso explica por qué El Pardo tuvo una evolución distinta a la de otros pueblos del entorno madrileño. Mientras muchas localidades crecían en torno a la agricultura o el comercio, El Pardo lo hizo como un espacio vinculado a la monarquía.
Con el tiempo, alrededor del palacio y del monte fue asentándose una pequeña población que acabaría dando origen al pueblo.

La imagen actual del palacio se debe en gran medida a la gran ampliación encargada por Carlos III en el siglo XVIII, obra del arquitecto Francesco Sabatini. Esta reforma duplicó el edificio existente y creó nuevos patios y espacios interiores para adaptarlo al uso de la corte.
Hoy el palacio forma parte del patrimonio gestionado por Patrimonio Nacional y funciona como residencia oficial para jefes de Estado extranjeros que visitan España.

Ese pasado real marcó profundamente la identidad del lugar porque no fue un núcleo cualquiera del entorno madrileño. Fue un real sitio, un espacio estrechamente ligado a la presencia de la monarquía. El pueblo creció alrededor del palacio y del monte, con vecinos vinculados al servicio de la Corte, a la vigilancia de los cotos de caza o a los oficios relacionados con la actividad real. Por eso es uno de los lugares de Madrid donde patrimonio monumental, paisaje e historia siguen tan claramente entrelazados.
Cómo era la vida en El Pardo antes de la anexión
La historia de El Pardo no es solo la de reyes y palacios. También es la de sus vecinos.
Durante siglos, la población local vivió muy vinculada al funcionamiento del real sitio. Guardas, empleados, artesanos, personal de servicio y familias asentadas en torno al palacio formaron el núcleo humano del pueblo. Su evolución fue distinta a la de otras villas cercanas a Madrid, más apoyadas en la agricultura o en los caminos comerciales.

Ese desarrollo relativamente contenido contribuyó a que El Pardo conservara durante más tiempo una identidad propia.
La cartografía histórica refleja bien esa singularidad. En el plano de Madrid y pueblos colindantes de 1900, elaborado por Facundo Cañada López, el “Real Sitio de El Pardo” aparece claramente separado del término municipal de Madrid.
Las fechas de la anexión de El Pardo a Madrid
La anexión de El Pardo formó parte del gran proceso de expansión administrativa de Madrid tras la Guerra Civil.
El decreto que aprobó la anexión total del término municipal de El Pardo al de Madrid está fechado el 10 de agosto de 1950 y fue publicado en el Boletín Oficial del Estado el 13 de diciembre de ese mismo año.
Sin embargo, la fecha que ha quedado como referencia simbólica para los vecinos es el 27 de marzo de 1951, cuando se celebró la última sesión del Ayuntamiento de El Pardo y se formalizó su integración en Madrid.

Ese aniversario es el que hoy conmemora el distrito en el programa oficial de actividades organizado por la Junta Municipal de Fuencarral-El Pardo.
Por eso, cuando se habla del aniversario conviene distinguir entre el decreto estatal y la consumación simbólica y municipal del proceso. Esa diferencia de fechas ayuda a entender por qué la memoria vecinal sitúa la anexión en marzo de 1951, mientras que la documentación oficial remite al decreto aprobado en 1950.
Las otras anexiones que transformaron Madrid
El Pardo no fue un caso aislado. A mediados del siglo XX, Madrid incorporó varios municipios vecinos para gestionar el crecimiento urbano y reorganizar el territorio.
Según los datos del Instituto Nacional de Estadística, entre los censos de 1940 y 1951 el municipio de Madrid incorporó Aravaca, Barajas, Canillas, Canillejas, Carabanchel Alto, Carabanchel Bajo, Chamartín de la Rosa, Fuencarral, Hortaleza, El Pardo, Vallecas y Vicálvaro. Entre 1950 y 1960 se añadió además Villaverde.
En el caso de Fuencarral, su anexión se formalizó el 20 de octubre de 1951. Posteriormente, la reorganización administrativa de Madrid integró ambos antiguos municipios en el mismo distrito.
La documentación municipal recuerda que Fuencarral y El Pardo quedaron unidos administrativamente en 1971, y que el nombre definitivo de Fuencarral-El Pardo se consolidó en 1987.

Todo ese proceso cambió por completo la escala de la capital. Madrid dejó de ser una ciudad mucho más contenida para convertirse en un municipio de gran extensión, capaz de absorber antiguos pueblos con identidad propia y de ordenar un crecimiento que ya desbordaba sus límites tradicionales.
Qué impacto tuvo en la población y en el mapa urbano
Las anexiones tuvieron un impacto decisivo en el crecimiento de Madrid. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la población del municipio pasó de 1.618.435 habitantes en 1940 a 2.259.931 en 1950, coincidiendo con la incorporación de varios municipios al término municipal. En los 60, ya con Villaverde integrado, Madrid alcanzó los 3.146.071 habitantes.
El cambio no fue solo demográfico. También fue territorial. Madrid pasó de ser una ciudad relativamente compacta a un municipio mucho más extenso que incorporaba antiguos pueblos, zonas rurales, espacios de monte y grandes áreas todavía sin urbanizar.
En ese nuevo mapa convivían real sitio, pueblos agrícolas, barrios obreros y nuevos desarrollos residenciales. El distrito de Fuencarral-El Pardo es uno de los ejemplos más claros de esa mezcla. Un artículo del propio Diario de Madrid lo resume bien: en un mismo territorio conviven el pasado aristocrático y monumental de El Pardo, el casco histórico de la antigua villa de Fuencarral y barrios modernos de expansión urbana.
El legado actual: patrimonio, naturaleza e identidad
Setenta y cinco años después, la anexión se puede leer de dos maneras.
Por un lado, como una operación administrativa que integró definitivamente a El Pardo en la estructura madrileña. Por otro, como un proceso que no borró su personalidad. Al contrario. El valor patrimonial y ambiental de El Pardo sigue siendo uno de los rasgos más singulares de Madrid.

El Palacio Real de El Pardo continúa desempeñando funciones institucionales, mientras que el Monte de El Pardo mantiene una relevancia ecológica excepcional dentro del entorno metropolitano.
Ese equilibrio entre patrimonio histórico, paisaje natural y vida vecinal explica por qué el antiguo pueblo de El Pardo sigue teniendo hoy una identidad tan marcada dentro de la ciudad.
Programa completo de actividades del 75 aniversario de la anexión de El Pardo a Madrid
Sábado, 21 de marzo
- Presentación de la semana y entrega de placas de reconocimiento
📍 Templete del parque de la Mar Océana
⏱ 11:30 h - Desfile y recreación histórica de la firma del Acta de Anexión
📍 Parque de la Mar Océana
⏱ 12:30 h - Certamen de fotopoesía
📍 Auditorio del Centro Sociocultural Alfonso XII
⏱ 18:00 h
Domingo, 22 de marzo
- Paseo guiado sobre los vecinos ilustres
📍 El Pardo
⏱ 11:00 h - Presentación del avance del libro de la historia de El Pardo
📍 Templete del parque de la Mar Océana
⏱ 12:30 h - Degustación de caldereta de gamo
📍 Parque de la Mar Océana
⏱ 14:00 h - Descubrimiento del monolito en homenaje a Cecilia
📍 Parque de la Mar Océana
⏱ 18:00 h - Concierto tributo a Cecilia
📍 Parque de la Mar Océana
⏱ 18:30 h
Lunes, 23 de marzo
- Exhibición de Zum-Baile
📍 Auditorio del Centro Sociocultural Alfonso XII
⏱ 12:30 h
Martes, 24 de marzo
- “El Pardo en Minecraft”
📍 Auditorio del Centro Sociocultural Alfonso XII
⏱ 11:30 h
Miércoles, 25 de marzo
- Visita al Servicio Cinológico y Remonta de la Guardia Civil
📍 Servicio Cinológico y Remonta de la Guardia Civil
⏱ 11:00 h
Jueves, 26 de marzo
- Feria de la ciencia
📍 Instalaciones del CEIP Monte de El Pardo
⏱ 15:00 h - Setenta y tres años de la historia de la Agrupación Deportiva El Pardo
📍 Auditorio del Centro Sociocultural Alfonso XII
⏱ 18:00 h
Viernes, 27 de marzo
- Historia del antiguo pueblo de El Pardo
📍 Auditorio del Centro Sociocultural Alfonso XII
⏱ 18:00 h - ¿Cuánto sabes sobre El Pardo?
📍 Centro de Ocio y Asesoramiento Juvenil El Pardo (Av. del Padre Cipriano, 11)
⏱ 18:00 – 20:00 h
Sábado, 28 de marzo
- El amor del perro y del gato, de Enrique Jardiel Poncela
📍 Auditorio del Centro Sociocultural Alfonso XII
⏱ 18:30 h
Domingo, 29 de marzo
- Senda guiada “Otros habitantes de El Pardo”
📍 Monte de El Pardo
⏱ 11:00 h
Actividades durante varios días
- Torneo de fútbol base
📍 Campo de Mingorrubio
⏱ 27, 28 y 29 de marzo - Visitas guiadas al Centro de Experiencias Hidrodinámicas de El Pardo (INTA-CEHIPAR)
📍 INTA-CEHIPAR
⏱ Del 23 al 26 de marzo, de 11:00 a 13:00 h - Exposiciones en el Centro Sociocultural Alfonso XII
📍 Centro Sociocultural Alfonso XII (C/ Mira el Río, 4)
⏱ Del 21 al 29 de marzo, de 9:30 a 20:30 h

