El delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, junto al concejal delegado de Limpieza y Zonas Verdes, José Antonio Martínez Páramo, ha presidido este miércoles la Mesa del Árbol, el órgano colegiado de asesoramiento y coordinación en materia de arbolado que tiene como objeto el seguimiento y la valoración de las políticas y actuaciones municipales en esta materia. Como principal punto del día, se ha abordado el protocolo de parques y la gestión de riesgo del arbolado.

La Mesa del Árbol ha contado con la asistencia de los representantes de los grupos políticos con representación municipal, personal técnico de diferentes áreas del Consistorio y de la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid. También se han integrado en la reunión miembros de International Society of Arboriculture, Seo/BirdLife, Colegio de Ingenieros de Montes, Asociación Española de Arboricultura, Ecologistas en Acción y Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid, entre otros.
En este encuentro telemático, Carabante ha informado sobre la modificación del protocolo del Retiro, aprobado inicialmente en la última Junta de Gobierno y que recibirá luz verde definitiva en el mes de junio (en el marco del contrato de parques y viveros, sin necesidad del visto bueno de la Junta de Gobierno). Dicho protocolo se llevará a cabo frente a episodios meteorológicos adversos para los parques singulares Juan Carlos I (Barajas), Juan Pablo II (Hortaleza) y Lineal del Manzanares (Usera-Puente de Vallecas), espacios verdes con características similares en cuanto a la configuración de la instalación y el arbolado, con ejemplares jóvenes debido a que son parques de reciente construcción (Juan Carlos I, año 1992; Lineal del Manzanares, 2003; Juan Pablo II, 2007).

Para el resto de los parques históricos madrileños que disponen de posibilidad de cierre -El Capricho (Barajas), Fuente del Berro (Salamanca), Quinta de Torre Arias y Quinta de los Molinos (ambos en San Blas-Canillejas) y la Rosaleda del parque del Oeste (Moncloa-Aravaca)- se operará con los mismos umbrales del ‘Protocolo del Retiro 2026’ debido a que su arbolado es análogo en cuanto a características biológicas.
Como ha señalado Carabante, esta decisión técnica se adopta tras realizar un análisis técnico, estadístico y científico para cada uno de los nueve grandes parques vallados de la ciudad sobre los que, hasta ahora, se mantenía un mismo criterio de aplicación frente a fenómenos meteorológicos adversos. La implantación de los dos modelos de protocolo (el del Retiro y el de los tres parques singulares) permitirá mantenerlos abiertos durante más días en época estival, tal y como solicitan los madrileños, sin reducir la seguridad para sus visitantes.
El protocolo del Retiro, en cinco parques; sin cierre, para los más jóvenes
El delegado ha explicado que El Capricho, Fuente del Berro, Quinta de Torre Arias, Quinta de los Molinos y Rosaleda del parque del Oeste aplicarán los umbrales del ‘Protocolo del Retiro 2026’ bajo los mismos criterios de seguridad: se aumenta en 5 km/h el umbral de rachas de viento para activación de alerta naranja con rango de velocidad máxima entre 45 y 60 km/h (hasta ahora en 40-55 km/h) y a partir de 60 km/h. la roja (hasta ahora superior a 55 km/h), todo ello para las temperaturas más altas.
Carabante ha puesto de ejemplo 2021, año en el que se produjeron más cierres del parque del Retiro, con un total de 24 veces. Con el protocolo de 2026, que se aprobará previsiblemente en junio, se hubiera evitado el cierre en ocho de las 24 jornadas.
El Ayuntamiento eliminará en el protocolo de los parques Juan Carlos I, Juan Pablo II y Lineal del Manzanares el cierre de los recintos cuando se active la alerta roja. Para estas tres zonas verdes se eleva el umbral de viento para activación de alerta roja a rachas por encima de los 75 km/h. En caso de decretarse, se balizarán zonas concretas de riesgo, pero no se clausurarán los parques.
Un nuevo modelo de evaluación y gestión del riesgo de arbolado
Los técnicos municipales de la Dirección de Gestión del Agua y Zonas Verdes han trasladado a la Mesa del Árbol un nuevo Modelo de Evaluación y Gestión Integral de Riesgo del Arbolado Urbano de Madrid (MIRAR), novedoso sistema destinado a reforzar la seguridad ciudadana, modernizar la gestión del arbolado y mejorar la conservación del patrimonio verde de la ciudad. Este modelo nace como respuesta a la necesidad de adaptar la gestión del riesgo del arbolado a un contexto de creciente complejidad urbana, mejora continua del conocimiento técnico y la exigencia ciudadana de mayor transparencia, trazabilidad y capacidad de respuesta ante incidencias relacionadas con los árboles de la ciudad.
La seguridad de las personas constituye el principio rector del sistema y prevalece sobre cualquier otra consideración patrimonial, ecológica o paisajística, garantizando, al mismo tiempo, la protección y conservación del patrimonio verde madrileño.
Digitalización, trazabilidad y prevención
Uno de los pilares fundamentales de MIRAR es el refuerzo de la trazabilidad y homogeneización de la información de riesgo del arbolado mediante la Plataforma Madrid Inteligente (MINT), incorporando de forma sistemática la documentación de las evaluaciones básicas asociadas a los factores de riesgo más prevalentes, así como las inspecciones, incidencias y actuaciones realizadas sobre cada ejemplar a lo largo de su ciclo de gestión.
Además, el modelo incorpora instrumentos para el seguimiento ordinario, protocolos específicos de actuación ante situaciones de prealerta y posevento meteorológico, en los que se incardinan tanto el protocolo de actuación aplicable a los jardines del Buen Retiro como las instrucciones y protocolos previstos para el resto de parques históricos y singulares, reforzando así la capacidad preventiva, de coordinación y de respuesta rápida de los servicios municipales y las empresas de conservación.
MIRAR apuesta también por consolidar una auténtica cultura compartida del riesgo, garantizando que todos los profesionales implicados dispongan de formación específica en detección de factores de riesgo, evaluación de riesgos, trazabilidad y aplicación de protocolos operativos. Asimismo, el sistema prevé auditorías, revisiones periódicas y mecanismos de mejora continua que permitirán adaptar progresivamente el modelo a las nuevas necesidades de la ciudad y a la evolución del conocimiento técnico y científico. /

