La Junta de Gobierno ha aprobado hoy la autorización y disposición del gasto de 500.000 euros en concepto de subvención nominativa a favor de la Fundación Real Fábrica de Tapices, con el objetivo de apoyar el mantenimiento de su viabilidad económica y su sostenibilidad. Así lo ha explicado en rueda de prensa la vicealcaldesa y portavoz municipal, Inma Sanz, tras la reunión celebrada hoy.

Esta ayuda económica se destina a garantizar la estabilidad de la fundación que gestiona la histórica institución madrileña, referente en la conservación y producción de tapices y alfombras de alto valor artístico y patrimonial y cuya actividad forma parte del legado cultural de la ciudad.
La subvención se enmarca en el Plan Estratégico de Subvenciones del Ayuntamiento de Madrid y sus Organismos Públicos 2024-2027 y se integra en el objetivo específico de promover, preservar y mantener la identidad y el patrimonio cultural de Madrid. El período de ejecución comprenderá hasta el 31 de diciembre y la aportación está incluida en el presupuesto general del Ayuntamiento para 2026.
Tres siglos de tradición textil
La Fundación Real Fábrica de Tapices es, desde 1996, la entidad encargada de garantizar la transmisión de los valores culturales asociados a la histórica manufactura, que acumula más de 300 años de experiencia en la fabricación y restauración de alfombras, tapices y reposteros.
Felipe V, en un intento de potenciar la economía nacional, dentro de la política de fomento de la industria que se desarrolló durante el siglo XVIII y ante la incapacidad de satisfacer la demanda existente para decorar los Sitios Reales, se decidió por crear una fábrica de tapices en 1719, para lo cual contrató al tejedor flamenco Jacobo Vandergoten.
La fábrica se estableció en un edificio próximo al Portillo de Santa Bárbara, conocido como Casa del Abreviador, en los arrabales de la villa, donde permaneció hasta 1882. En esa fecha, Alfonso XII autorizó la demolición de la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara para proceder al acuartelamiento y ensanche de Madrid y ordenó que se construyera un nuevo edificio en la zona del olivar y la huerta del Convento de Atocha. Su arquitecto, José Segundo de Lema, terminó la obra en 1889, año en que se ocupó el nuevo edificio, donde continúa actualmente la actividad.
Convertida en fundación, la real manufactura asume como fábrica el reto de continuar la producción artesanal de tapices, alfombras y reposteros y también el de formar a nuevos artesanos, garantizando así la supervivencia de unos oficios en vías de extinción que han sido y son una de las expresiones más extraordinarias de las artes suntuarias. /

