El delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, ha visitado esta mañana el tramo del paseo de la Castellana en el que se encuentra el árbol viario más antiguo de la ciudad: un olmo protegido por su singularidad, con casi 200 años de vida, ya que los expertos coinciden en fechar su plantación y nacimiento en torno al año 1830. Este olmo es uno de los protagonistas de la Guía Verde de Madrid, una publicación con la que el Ayuntamiento invita a descubrir el patrimonio natural de la capital y conocer cómo la infraestructura verde y azul contribuye a construir una ciudad más saludable, sostenible y resiliente.

Imágenes de la presentación de la Guía Verde junto al árbol viario más antiguo de Madrid, ubicado en el paseo de la Castellana

La publicación, elaborada en el marco de la Estrategia de Sostenibilidad Ambiental Madrid 360, ofrece un recorrido por 36 espacios y actuaciones de referencia, incluidas seis iniciativas estratégicas que se encuentran actualmente en ejecución. A través de planos, fotografías y ejemplos prácticos, muestra la diversidad de la infraestructura verde madrileña, desde parques históricos, jardines y bosques urbanos hasta cubiertas y fachadas vegetales, refugios climáticos, huertos urbanos y espacios destinados a favorecer la biodiversidad. La guía también recoge proyectos que están contribuyendo a transformar el paisaje urbano como el Paseo Verde del Suroeste, el Bosque Metropolitano, Madrid Nuevo Norte, Parque Castellana o la Gran Vía del Sureste. Unas actuaciones que reflejan la evolución de Madrid hacia un modelo urbano en el que la naturaleza desempeña un papel cada vez más relevante en la sostenibilidad, la conectividad ecológica y el bienestar de la ciudadanía.

Imagen del árbol viario más antiguo de Madrid, ubicado en el paseo de la Castellana
Imagen del árbol viario más antiguo de Madrid, ubicado en el paseo de la Castellana

Patrimonio verde y azul de Madrid

El objetivo de la publicación es poner en valor tanto los enclaves naturales más conocidos de la capital como otras iniciativas y espacios menos visibles que forman parte de su infraestructura verde y azul. La guía combina así una mirada al patrimonio consolidado de la ciudad con ejemplos de nuevas soluciones ambientales que contribuyen a consolidar a Madrid en la vanguardia de las capitales más sostenibles. Su contenido está dirigido tanto al público general como a las personas interesadas en profundizar en la planificación de las ciudades. La edición bilingüe, en español e inglés, permitirá, además, dar a conocer este patrimonio fuera de España y facilitar su difusión entre las delegaciones internacionales que visitan Madrid, así como entre los turistas a través de las oficinas de información turística.

La guía se ha elaborado con la colaboración de especialistas y entidades dedicadas al estudio del patrimonio verde madrileño, entre ellas la Red Mundial de la Infraestructura Verde, la Universidad Politécnica de Madrid, la Real Academia de la Ingeniería, Crea Madrid Nuevo Norte, Madrid Calle 30, el Canal de Isabel II y la Fundación Juan XXIII. También han participado el Departamento de Educación Ambiental del Ayuntamiento de Madrid y profesionales de distintas unidades municipales. La publicación cuenta con una tirada de algo más de 2.000 ejemplares y permitirá localizar los espacios y proyectos incluidos mediante un plano, además de acceder a contenidos adicionales a través de un código QR.

Un testigo de la historia urbana de Madrid

El olmo bicentenario situado en el paseo de la Castellana constituye un testimonio vivo de la evolución de la ciudad y de su tradición de paseos arbolados. Con unos 18 metros de altura, un perímetro de tronco de 3,8 metros y una copa de aproximadamente 14 metros de diámetro, este ejemplar está protegido como árbol singular por el Plan General de Ordenación Urbana de Madrid de 1997. Se trata del árbol vivo viario más antiguo de la capital y su presencia permite acercarse a la historia de una especie que durante siglos ocupó un lugar destacado en las plazas, caminos y paseos de numerosas localidades españolas.

Los olmos han desempeñado históricamente un papel que ha ido mucho más allá del mero ornamento. Sus amplias copas proporcionan sombra y confort, mientras que su presencia en plazas y espacios públicos siempre ha favorecido las reuniones vecinales y la convivencia. En Madrid, su importancia llegó a ser especialmente notable: en 1849, el Diccionario geográfico-estadístico de España y sus posesiones de ultramar, de Pascual Madoz, contabilizaba 13.341 olmos en el viario de la ciudad, lo que representaba el 37,1 % del arbolado de calle de aquella época. La expansión de la grafiosis, una enfermedad de origen asiático que causó la muerte de más de un millón de olmos en España, redujo drásticamente la presencia de esta especie en el paisaje urbano. Sin embargo, los trabajos de investigación y mejora genética han abierto nuevas posibilidades para su recuperación.

Este 2026, se cumplen 40 años del inicio del Programa de Mejora Genética de los Olmos, una iniciativa que ha permitido identificar y recuperar ejemplares resistentes a la enfermedad. La colaboración entre el Ayuntamiento y la Universidad Politécnica de Madrid ha contribuido a avanzar en la conservación de la especie y a hacer posible que los olmos resistentes vuelvan a incorporarse progresivamente al entorno urbano.

El ejemplar del paseo de la Castellana, tal y como ha subrayado Carabante, simboliza en este contexto la continuidad de un patrimonio natural que ha sobrevivido a las transformaciones de Madrid y que conecta su historia paisajística con los nuevos retos ambientales. Un reto que conecta precisamente con la doble perspectiva con la que ha sido alumbrada la Guía Verde de Madrid: la de los espacios naturales que han acompañado el crecimiento de la ciudad y la de los proyectos que están configurando su futuro, con la naturaleza como elemento esencial para mejorar la calidad de vida de sus habitantes./