El pasado domingo, 7 de junio, el papa León XIV recibió de manos del alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, la Llave de Oro de la Villa de Madrid. La ceremonia tuvo lugar en el Palacio de Cibeles, en presencia de los reyes de España, la princesa Leonor y la infanta Sofía, antes de la misa que el santo padre ofició en la plaza de Cibeles y la posterior procesión del Corpus Christi. Durante el acto, León XIV firmó en el Libro de Honor del Ayuntamiento, donde expresó su deseo de que Madrid siga siendo una ciudad acogedora e integradora, inspirada en los auténticos valores humanos.

Se trata de un símbolo ceremonial, una distinción honorífica recogida en el Reglamento de Protocolo y Ceremonial del Ayuntamiento de Madrid. Es, además, una manera protocolaria de mostrar hospitalidad y bienvenida a la ciudad a personalidades relevantes de todo el mundo.
Una distinción con más de dos siglos de tradición
En la historia del Consistorio madrileño, esta distinción ha sido entregada a presidentes, emires, sultanes, gobernadores, líderes y otras personalidades de más de 40 países.
Desde que en agosto de 1812 el Duque de Wellington abriera el ‘ránking’ municipal recibiendo la primera Llave de Oro de la ciudad, han recibido este reconocimiento 57 personas: la reina Isabel II del Reino Unido, Mijaíl Gorbachov o Xi Jinping; los papas Juan Pablo II en 1982, Benedicto XVI en 2011 y ahora León XIV; el Secretario General de Naciones Unidas Kofi Annan; el arzobispo de Madrid-Alcalá Casimiro Morcillo; o personalidades como Carlos de Inglaterra, entonces Príncipe de Gales, o el príncipe heredero japonés Naruhito.
También ha sido retirada en una ocasión por decisión del Pleno municipal, en 2022 a Vladimir Putin, que la había recibido en 2006, con motivo de la invasión de Ucrania.

Un mismo concepto, múltiples países
El origen de entregar una llave de oro se sitúa en las antiguas ciudades amuralladas cuyo acceso requería de una que se les daba, exclusivamente, a las personalidades relevantes y de confianza para poder acceder a ellas; o como símbolo de la conquista de una plaza ajena.
Al igual que sucede en España, en ciudades como Madrid o Barcelona, en otros países del mundo se ha entregado o se entrega como muestra de respeto, admiración y reconocimiento a personalidades relevantes y visitantes ilustres que recalan en la ciudad. Es el caso de Londres (Reino Unido), Bogotá (Colombia), Ciudad de México (México) o Viña del Mar (Chile).
Un símbolo que ha trascendido al mundo del arte
Es tal su simbolismo, que pintores ilustres como Pietro Perugino en el siglo XV, Diego de Velázquez en el XVII, o Francisco Padilla Ortiz, en el XIX, las integraron llaves de ciudades en sus cuadros como recurso artístico para representar la conquista de urbes o, del otro lado, la sumisión ante un oponente o una autoridad superior.

La obra más representativa es La rendición de Breda (o Las lanzas), de Velázquez, que muestra al gobernador holandés Justino de Nassau entregando las llaves de la ciudad de Breda al general genovés Ambrosio Spínola en 1625, aunque también es conocido el óleo de Padilla Ortiz, La rendición de Granada, representa a Boabdil entregando las llaves de la ciudad andaluza a los Reyes Católicos en 1492 y que actualmente puede verse en la sala de Conferencias o Salón de los Pasos Perdidos del Palacio del Senado de España.
La Llave de Oro que ha recibido el papa León XIV no abre ninguna puerta física, pero sí da acceso a un selecto grupo del que forman parte unos pocos ciudadanos del mundo y que establece un vínculo especial entre la persona y la ciudad.

