Las calles del Madrid de principios del siglo XX eran un auténtico bullicio. Los carruajes de caballos convivían con los primeros vehículos motorizados y con un buen número de viandantes, en una ciudad que se había convertido en el único municipio de España con más de 100.000 habitantes. Los accidentes, y las víctimas mortales, eran bastantes habituales, así que se vio la necesidad de regular esta situación. El 12 de junio de 1903 se aprobó el primer Reglamento de Circulación de la Villa, que cumplirá 120 años próximamente. Un periodo que recoge la exposición Policía Municipal, 120 años moviendo Madrid, organizada por el Área de Portavoz, Seguridad y Emergencias y que se puede ver en el Museo de Historia de Madrid (calle de Fuencarral, 28) hasta el 10 de septiembre.

La comisaria de Apoyo Institucional del cuerpo de Policía Municipal, Esther de Gregorio, explica cómo la seguridad se convirtió en una necesidad acuciante que está en el origen de la normativa. “En aquellos años no se estudiaba seguridad vial, pero debido a los continuos atropellos, tanto de peatones como de los propios agentes de tráfico, arrollados por los vehículos, había que poner un poco de orden”. De  ahí, la prohibición, por ejemplo, a los automóviles de tocar el claxon si estaban cerca de los caballos, “porque los animales se asustaban mucho”, o la implantación de calles de sentido único, algo desconocido por entonces “porque hasta ese momento todas eran de doble sentido”.

La muestra recoge una gran cantidad de fotografías, medios de la época, como algunas de las motocicletas del cuerpo, cascos, alcoholímetros y diversos elementos materiales históricos de la regulación del tráfico en la ciudad tales como un templete donde se situaban los agentes de la denominada Guardia Municipal para dar indicaciones a los conductores manualmente o un semáforo con regulador.

Un policía con uniforme de los años 50, sobre un templete

“En 1926 se instaló el primer semáforo en el cruce de Gran Vía con Alcalá”, rememora la comisaria, que señala que el que se puede ver en la exposición “es un modelo prácticamente idéntico”. También el templete, de los años 50, es muy similar a los de aquella época en la que, además, “se introdujo la norma de que los agentes tenían que medir mínimo 1,70 metros porque, si medían menos, no se les veía entre el tumulto del tráfico”, dice De Gregorio.

La seguridad de peatones y agentes, la gran prioridad

La comisaria señala que una de las preocupaciones en todas estas décadas ha sido la seguridad. “En aquella época en toda España se conducía por la derecha, menos en Madrid, que se hacía por la izquierda, y eso ocasionaba muchos accidentes de conductores que venían a la capital”.

Otras medidas que se tomaron tenían que ver con la uniformidad. “El capitán de policía Abarca, el segundo de mayor rango de toda la ciudad, visitó París en 1924 y vio que los gendarmes franceses tenían una porra blanca que hacía que se les viera muy bien con poca luminosidad, así que al regresar a España copió la idea, de ahí viene la expresión ‘el guardia de la porra’”, cuenta la comisaria.

Con los años se cambió y se introdujo el casco blanco y una banderola blanca, todo con el objetivo de hacer más visibles a los agentes.

Las primeras mujeres policías, con tacones y bolso

La presencia de la mujer tiene gran relevancia en la muestra. Las primeras mujeres policías municipales (52) accedieron a la Agrupación Mixta de Tráfico en 1972, década en la que se llevó a cabo la modernización del cuerpo. Su destino a esta unidad, encargada única y exclusivamente de regular el tráfico, se debió, como explica De Gregorio, a “que se consideraba una función menos estratégica”.

La muestra recoge una gran variedad de fotografías de estos inicios y años posteriores “donde trabajaban con falda pantalón, tacones y bolso”. Algo que cambió cuando, en 1981, se integraron plenamente en la escala masculina del Cuerpo.

La gran acogida del público, el mejor homenaje a este Cuerpo

La muestra ha sido visitada ya por cerca de 50.000 personas. Los vehículos de exposición, y algunos objetos antiguos son los que despiertan más interés, aunque la pieza ‘estrella’ es un vídeo de cerca de 20 minutos que recoge momentos históricos del Cuerpo e incluye actuaciones de la Patrulla Acrobática. “Esta unidad realizaba exhibiciones de acrobacias encima de las motocicletas. En otros países todavía se realizan y son muy curiosas. Aunque el vídeo es largo, nos cuentan en el museo que todo el mundo acaba viéndolo entero”, señala la comisaria.

En definitiva, la exposición es una especie de homenaje a todas esas unidades de tráfico de la Policía Municipal que, en diversos momentos de la historia, han sido testigos de primera mano de muchos de los hechos históricos que han sucedido en la capital: cumbres internacionales, acontecimientos políticos, celebraciones deportivas y visitas de altos mandatarios a lo largo de los últimos 120 años, hasta llegar a convertir en un servicio referente a nivel internacional y uno de los mejor valorados por los ciudadanos. /