El barrio de las Letras en tiempos de Miguel de Cervantes. Detalle del plano de Antonio Mancelli. 1623
El barrio de las Letras en tiempos de Miguel de Cervantes. Detalle del plano de Antonio Mancelli. 1623

logo_centenariocervantes2

Este año se celebra el cuarto centenario de la muerte de Miguel de Cervantes. Murió el 22 de abril de 1616 en su casa de la calle del León, esquina con la de Francos, hoy de Cervantes. Su última vivienda fue derribada en 1833 a pesar de las quejas del regidor Mesonero Romanos por evitar el despropósito y del interés de Fernando VII por mantener en pie la morada de tan ilustre personaje. La presión pública no impide que la reliquia cervantina caiga bajo la piqueta a pesar de que el propietario del inmueble es consciente de la importancia que tuvo aquel huésped, nada más y nada menos que el ingenioso caballero don Quijote. Sí, Miguel ya se había convertido en rehén de su personaje. De nuevo la ignorancia había vencido a la razón.

Cervantes reside en Madrid dieciocho de los sesenta y nueve años que vive. Y lo hace en diferentes etapas. Llega por primera vez a la capital con diecinueve años, en 1566, acompañando a su familia. Entonces ya sabe leer y escribir y por ello ingresa en el Estudio de Gramática de Juan López de Hoyos, en la calle de la Villa, a tiro de piedra de la plaza de la Cruz Verde. Allí estudia el bachillerato filipino. Sus dotes de buen escritor las advierte su maestro quien le encarga unos poemas para recordar la muerte de la reina Isabel de Valois, fallecida en 1568 víctima de un mal parto.

Libro de Bautismos del convento de las Trinitarias Descalzas. Exposición BNE
Libro de Bautismos del convento de las Trinitarias Descalzas. Exposición BNE

Las aventuras de Lepanto y Argel

Pero su estancia en la Corte dura poco tiempo. Al año siguiente abandona la villa por culpa de una disputa de sangre que termina con un herido, un tal Antonio de Sigura, empleado del Alcázar. Para no caer en manos de la justicia, que le hubiera desterrado diez años y amputado la mano derecha, huye de la ciudad rumbo a Sevilla y luego a Italia. Aquella decisión le permite saborear las mieles de la aventura. Es la etapa heroica de la batalla de Lepanto, de su paso  por el ejército, del cautiverio en Argel junto a su hermano Rodrigo, de los múltiples intentos de fuga y de su puesta en libertad gracias a los hermanos trinitarios. Su madre Leonor de Cortinas había acudido al convento de la Merced, en la actual plaza de Tirso de Molina, con 300 ducados para pagar la libertad de Miguel. Es el verano de 1579. Al año siguiente, los frailes cierran el trato con el gobernador de Túnez en 500 escudos de oro.

Läpida Cervantes
Lápida que recuerda la ubicación del Estudio de Gramática de Juan López de Hoyos donde estudió Miguel de Cervantes.

Los amores con la tabernera

La segunda vez que llega Miguel a Madrid lo hace como un héroe de guerra con su mano izquierda inútil pero con la derecha en plena forma. En cambio, otro suceso le obliga a huir de la Corte. Esta vez se trata de una relación sentimental con una tabernera de la calle de Tudescos. La moza se llama Ana Franca, tiene diecisiete años y está casada. La historia culmina en 1584 con el nacimiento de una niña, de nombre Isabel. En aquella España de Felipe II el adulterio estaba peor visto en las mujeres que en los hombres y las penas eran severas. El marido ultrajado podía ejecutar en público a los amantes con permiso de la justicia.

Ante tanta fatalidad, Cervantes encuentra la solución en los consejos de Juana Gaitán, mujer de su amigo el poeta Pedro Laínez. La sensatez femenina aconseja a Miguel a buscar un rápido matrimonio para aparentar su honestidad de caballero respetable y moral intachable. Se arregla el matrimonio con Catalina de Salazar, joven de Esquivias, su mujer de siempre con la que no tiene hijos. Es posible que en esta localidad toledana escribiera parte de su obra universal. La otra parte la pudo escribir durante sus estancias itinerantes por Toledo, Sevilla y Valladolid, ciudad donde dio por concluido su gran libro y que sería impreso por Juan de la Cuesta en su taller de la calle de Atocha y vendido en exclusiva en la tienda del editor Francisco de Robles, en la esquina de la calle Mayor con la de Milaneses.

El Quijote, un libro para ser contado

Portada de la primera edición de la segunda parte del Quijote
Portada de la primera edición de la segunda parte del Quijote
retrato de Miguel de Cervantes
Retrato de Miguel de Cervantes pintado por Juan de Jáuregui. Real Academia. Exposición de la BNE.

El éxito del Quijote es mayúsculo, un best-seller de la época: ¡cinco ediciones en un año! en una sociedad en la que sólo sabe leer y escribir el diez por ciento de la población. Claro que los analfabetos se hacen leer la obra porque, como muy bien dice el académico Francisco Rico, el gran experto cervantino, el Quijote se escribió para ser contado, mejor que leído.

Después de una larga temporada fuera de la capital, Miguel regresa definitivamente en 1608 convertido en un escritor célebre, respectado y admirado. Tiene sesenta y un años y ya arrastra problemas físicos. Su teatro no puede competir con el de Lope, mucho más comercial y al gusto del público que prefiere las comedias de enredo al teatro moralizante. Aún así, es casi seguro que estrenara en alguno de los corrales de comedia de la villa, tal vez en el de la Pacheca, abierto en 1568 y antecedente lejano del nuestro Teatro Español.

 

 

Solicitud de licencia de impresión de Francisco de Robles firmada por Miguel de Cervantes.
Solicitud de licencia de impresión de Francisco de Robles firmada por Miguel de Cervantes. AHN. Exposición de la BNE.

El barrio de las Letras y la segunda parte del Quijote

Miguel y su familia se establecen en el barrio de las Letras, siempre en casas de alquiler. Primero en la calle de la Magdalena, luego en la plaza de Matute, más tarde en la calle de las Huertas, y por último en la calle del León, donde se reúne el círculo de representantes para ofrecer sus obras de teatro a empresarios y alcaldes. En todas ellas escribe, pero donde más aprovecha el tiempo es en la de Huertas. Seguramente en ella escribe la segunda parte del Ingenioso caballero don Quijote de la Mancha empujado por la misteriosa publicación del Quijote de Fernández de Avellaneda en 1614. En su última morada firma su obra póstuma Los trabajos de Persiles y Sigismunda,  dedicada al conde de Lemos, su benefactor y mecenas. Cuatro días antes de morir le escribe estos versos de despedida. Es el 19 de abril de 1616:

Puesto ya el pie en el estribo, / con las ansias de la muerte, / gran señor, esta te escribo.

Su cuerpo es trasladado al cercano convento de Trinitarias Descalzas por los hermanos de la Orden Tercera de San Francisco, de donde era cofrade. Es el 23 de abril de 1616. Terminaba la vida de un soldado y gran escritor y empezaba la leyenda y el mito de Cervantes, a veces superado por su personaje “de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor”.

Actos de celebración

 

Curiosa firma de Miguel de Cervantes donde escribe su apellido con b. Aparece recogida en la solicitud de licencia de impresión para el Quijote.

Madrid conserva en su memoria rincones evocadores de la presencia de Cervantes por sus calles. Primero el inmueble de la Sociedad Cervantina (Atocha, 87) donde se puede ver una copia de la máquina utilizada en la impresión del Quijote (www.sociedadcervantina.es). La Biblioteca Nacional muestra una excelente exposición titulada Miguel de Cervantes: de la vida al mito (1616-2016). Magnífica ocasión para acercarse a la figura de nuestro vecino más universal con obras y documentos que nunca veremos, como las partidas de bautismo y defunción, el retrato que le hizo Juan de Jáuregui o el impreso que autorizaba a su librero Robles a publicar el Quijote. Documento de excepcional valía.

 

 

Libro de Difuntos
Libro de Difuntos del convento de Trinitarias Descalzas. Parroquia de San Sebastián. Exposición de la BNE

Finalmente, el Ayuntamiento de Madrid ha preparado un amplio programa de actos desarrollado por los museos de Historia y San Isidro, la Biblioteca Histórica, la Imprenta Municipal, la Hemeroteca Municipal y la Biblioteca Musical Víctor Espinós.  El área de Cultura y el distrito de Centro han organizado la celebración de las fiestas cervantinas en colaboración con asociaciones de vecinos del barrio de Las letras. Por su parte, el Teatro Español también se suma a los actos del IV Centenario con la representación de Numancia del 16 de abril al 22 de mayo (http://teatroespanol.es/392/numancia/).

Ver los lugares cervantinos de Madrid en google maps

 

 

 

 

Casa de Cervantes
Esta es la única imagen fiel de la última morada de Miguel de Cervantes. Es la casa del centro de la fotografía, a la izquierda del alto caserón. Se trataba de una vivienda de dos plantas con buhardilla y dos chimeneas. Se encontraba en la calle del León, esquina con la de Francos (hoy Cervantes). La casa fue derribada en 1833, tres años después de terminarse la maqueta de la imagen, firmada por León Gil de Palacio, que recoge el Madrid de Fernando VII. Museo de Historia de Madrid.

 

Javier Leralta

Oficina de Medios de Comunicación. Ayuntamiento de Madrid