El Ayuntamiento de Madrid continúa avanzando en la conservación del patrimonio histórico y botánico de la ciudad mediante un proceso de mejora continua en la Rosaleda de los jardines del Buen Retiro, uno de los espacios más emblemáticos del parque y una referencia para los amantes de la jardinería y la botánica. Con motivo del desarrollo de estas actuaciones, el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, junto al concejal delegado de Limpieza y Zonas Verdes, José Antonio Martínez Páramo, ha visitado esta mañana la Rosaleda donde ha podido ver los trabajos que se llevan a cabo para documentar, conservar y mantener la colección de rosales que alberga este jardín centenario.

Carabante y Martínez Páramo en su visita a la Rosaleda de los jardines del Buen Retiro

Durante el recorrido, Carabante ha conocido el proceso técnico que ha permitido identificar las distintas variedades, reproducir ejemplares mediante injerto manual y actualizar la información botánica de la colección. El delegado ha destacado que la Rosaleda forma parte de la identidad del Retiro y del patrimonio verde de Madrid, señalando que el compromiso del Ayuntamiento es seguir cuidándola con criterios técnicos y científicos para preservar su riqueza botánica y mantenerla como un referente para madrileños y visitantes.

Una actuación con continuidad

Con el objetivo de documentar y conservar la colección, el Ayuntamiento de Madrid desarrolla actualmente, dentro del contrato de conservación integral de los jardines del Buen Retiro, un estudio de identificación de todas las variedades existentes en la Rosaleda. Este trabajo permite revisar y verificar los registros históricos disponibles, corregir aquellos que presentaban información incompleta o imprecisa y documentar con mayor exactitud cada uno de los ejemplares que integran la colección. El estudio se inició en la primavera de 2025, coincidiendo con el periodo de máxima floración, cuando resulta posible identificar con mayor precisión las características propias de cada variedad.

Paralelamente a esta labor de identificación, se ha llevado a cabo la reposición de ejemplares respetando la configuración histórica del jardín y las decisiones adoptadas durante la última remodelación. En aquellos casos en los que determinadas variedades habían quedado representadas por un número muy reducido de ejemplares, se procedió a la recogida de material vegetal para su reproducción mediante injerto manual, un sistema que permite conservar cultivares que ya no se encuentran disponibles en el mercado.

Para el desarrollo de estas actuaciones, el Ayuntamiento ha contado con el apoyo de especialistas en producción y reproducción de rosales con amplia experiencia en la conservación de variedades históricas y en la identificación de colecciones botánicas de estas características. Su colaboración ha permitido abordar con rigor técnico tanto la identificación de los ejemplares como su reproducción mediante injerto manual.

Los trabajos desarrollados no responden a una intervención puntual, sino que forman parte de un proceso de mejora constante destinado a garantizar la conservación, el conocimiento y la correcta gestión de esta colección histórica. Esta primera fase se ha centrado en los macizos y parterres de la Rosaleda, donde se han llevado a cabo las labores de identificación de variedades, reposición de ejemplares y actualización de la información botánica.

Además, el proyecto tendrá continuidad durante 2026 y 2027, cuando se abordará el estudio de identificación, la reposición de ejemplares y la adecuación de la cartelería correspondiente a los rosales trepadores situados en las denominadas torres y cadenetas, completando así el proceso de documentación y mejora de la colección.

Nuevos ejemplares y actualización de la colección

La primera fase del proceso ha permitido incorporar 645 rosales pertenecientes a 28 variedades de la colección histórica. Las actuaciones se han completado con trabajos de preparación del terreno, mejora del sustrato, abonado específico, adecuación de la red de riego y puesta a cota de distintos parterres, garantizando las mejores condiciones para el desarrollo de las nuevas plantaciones.

De forma paralela, el Ayuntamiento está renovando la cartelería de la Rosaleda para incorporar la información obtenida durante el proceso de identificación, manteniendo el diseño y las características estéticas de la señalización existente. Está prevista la instalación de un total de 70 nuevos elementos informativos. En la actualidad, la Rosaleda alberga más de 5.000 ejemplares pertenecientes a más de 130 variedades de rosales bajos y trepadores, distribuidos siguiendo criterios botánicos y paisajísticos.

Los parterres centrales reúnen rosales modernos, entre los que destacan híbridos de té, floribundas, miniaturas y paisajistas, mientras que en los accesos norte y sur se conservan rosales antiguos como Portland, Alba, Damascena, Gallica, Centifolia, Borboniana, China, Té, Musgoso e Híbrido Perpetuo. La colección se completa con rosales trepadores distribuidos en arcos, torres y cadenetas que conforman uno de los elementos más característicos del recinto. La evolución natural de esta colección, junto con la desaparición comercial de algunas variedades históricas, hace necesario un seguimiento permanente que permita conocer con precisión la composición de la Rosaleda y garantizar su conservación a largo plazo.

Más de un siglo de historia

La Rosaleda ocupa una superficie aproximada de 0,8 hectáreas dentro de los jardines del Buen Retiro. Fue diseñada en 1915 por Cecilio Rodríguez, jardinero mayor del Retiro y director del entonces Departamento de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Madrid, quien planteó la conveniencia de dotar a la ciudad de una rosaleda inspirada en las que ya existían en algunos de los principales parques europeos.

El modelo elegido fue la célebre Rosaleda de Bagatelle, en el Bois de Boulogne de París, creada por Jean-Claude Nicolas Forestier. Para conocer de primera mano su diseño y seleccionar las variedades que integrarían la nueva colección madrileña, Cecilio Rodríguez viajó a la capital francesa. Según los testimonios de la época, se plantaron cerca de 12.000 rosales correspondientes a 366 variedades distintas.

A lo largo de su historia, la colección ha experimentado distintas renovaciones para adaptarse a la evolución de las variedades cultivadas y hacer frente al envejecimiento natural de los ejemplares.

Tras los importantes daños sufridos durante la Guerra Civil española, el propio Cecilio Rodríguez dirigió su restauración con la plantación de unos 4.000 nuevos rosales. Décadas más tarde, entre 2001 y 2006, el Consistorio acometió una restauración integral del recinto que permitió renovar ejemplares, recuperar las estructuras metálicas y mejorar las condiciones generales del jardín.

Aunque en Madrid existen otras colecciones botánicas de rosas de gran importancia, el jardín del Retiro ostenta el título de ser el primer espacio diseñado específicamente como una rosaleda monumental siguiendo la moda paisajística de las grandes capitales europeas. /