El Ayuntamiento de Madrid puso en marcha en 2019 el primer Centro de Crisis 24 horas de atención a víctimas de violencia sexual de España, bautizado como Pilar Estébanez. Este recurso pionero se ha consolidado como un espacio de referencia en la asistencia a mujeres que atraviesan una situación de emergencia o urgencia tras vivir una agresión sexual. El delegado de Políticas Sociales, Familia e Igualdad, José Fernández, acompañado por la concejala de Retiro, Andrea Levy, ha visitado hoy el centro, donde ha informado de que, en el primer semestre de 2026, han sido atendidas 719 mujeres, de las cuales 208 se corresponden con nuevos casos.
Las profesionales del centro han desarrollado más de 5.000 atenciones con las 719 usuarias. El apoyo psicológico ha sido el servicio más demandado (41 %), seguido del acompañamiento social (30 %) y del asesoramiento jurídico (29 %). Esta distribución equilibrada de las distintas áreas de actuación demuestra el carácter integral de la intervención y la necesidad de ofrecer una respuesta multidisciplinar y coordinada para que la mujer pueda superar la situación de violencia sexual sufrida.
El número de usuarias aumentó de forma progresiva durante los primeros años de funcionamiento del centro y se ha mantenido estable desde 2022, con una media de 700 mujeres atendidas cada año, incluyendo casos nuevos y de seguimiento.
Desde la apertura del recurso en 2019, han sido atendidas 2.985 mujeres víctimas de violencia sexual diferentes. De ellas, un 47 % ha interpuesto denuncia, un dato relevante si se compara con la tasa de denuncia entre las víctimas que no reciben un acompañamiento especializado, que se sitúa en el 11 %. Esto evidencia el éxito del modelo de intervención del Centro de Crisis, que tiene capacidad para informar a las víctimas de sus derechos, para generar confianza y para acompañarlas durante su proceso de recuperación y de acceso a la justicia, si así lo estiman conveniente.
Atención telefónica y acompañamiento hospitalario
El Centro Pilar Estébanez dispone de una línea telefónica (900 869 947) que opera de manera ininterrumpida y que puede ser utilizada tanto por mujeres víctimas de violencia sexual como por familiares, personas de su entorno, profesionales o población general. A través de esta vía, se pueden comunicar tanto situaciones de urgencia, como solicitar información u orientación. Desde que el centro se puso en marcha se han realizado más de 13.000 atenciones telefónicas. En los primeros seis meses de 2026 se han atendido 1.012 llamadas, 198 de emergencia.
Además, el Consistorio formó parte del grupo de trabajo interinstitucional que diseñó y puso en marcha, en 2022, el protocolo de asistencia sanitaria urgente y coordinada a mujeres víctimas de violencia sexual en la Comunidad de Madrid (Código VISEM), que ha permitido reforzar la coordinación entre los servicios sanitarios de urgencias, los hospitales y los recursos especializados de atención social a las víctimas como el Centro de Crisis 24h del Ayuntamiento. Desde su implantación, se han efectuado 101 activaciones por parte de SAMUR-Protección Civil, SUMMA y hospitales y las profesionales del Pilar Estébanez han realizado 289 acompañamientos a mujeres atendidas a través del protocolo.
Centro de Atención Integral Benita Pastrana
Cuatro años después de la creación del Centro de Crisis 24h, el Ayuntamiento de Madrid decidió abrir un segundo recurso dirigido a la atención de mujeres víctimas de violencia sexual. Así, en 2023, entró en funcionamiento el Centro Benita Pastrana (910 600 648), especializado en la asistencia integral a mujeres que hayan vivido violencia sexual en el pasado (más de un año) y que necesitan acompañamiento profesional para superar las secuelas, a sus familiares y personas de su entorno.
Durante 2026, han sido atendidas 980 mujeres, 139 correspondientes a casos nuevos. Con ellas, se han llevado a cabo más de 1.700 intervenciones de tipo social, psicológico y jurídico. Además, el recurso cuenta con un servicio de información, orientación y asesoramiento que ha atendido a 205 personas este año.
Estudio de prevalencia de violencia sexual
El Área de Políticas Sociales, Familia e Igualdad presentó en diciembre de 2025 el primer estudio de prevalencia de la violencia sexual en la ciudad, que tenía como objetivo dimensionar su alcance para poder articular mejores políticas públicas de prevención, atención y sensibilización. Dicho estudio concluyó que 350 de las 2.061 mujeres encuestadas (13,8 %), residentes en Madrid de entre 16 y 64 años, afirmaron haber sido víctimas de violencia sexual en alguna de sus manifestaciones. El 68 % reconocieron tener secuelas y un 61 % no interpuso denuncia.
El estudio constató que la violencia sexual no discrimina por edad, origen o situación socioeconómica. No existe un perfil de víctima concreto. No obstante, el 78 % de las mujeres que refirieron haber sufrido algún tipo de violencia son españolas, tienen una edad predominante de entre los 45 y 54 años (28 %) y han completado estudios superiores en el 38 % de los casos.
Sí puede establecerse un patrón del agresor: el 65 % fueron hombres conocidos por la víctima, frente a un 28 % de desconocidos. Se confirma así que gran parte de las agresiones sexuales son perpetradas por personas de confianza y próximas a la víctima, tal como apuntan otras estadísticas a nivel nacional y autonómico. En el 54 % de los casos, el agresor fue la expareja, seguido de un 13 % que es un compañero de trabajo o de estudios de la víctima, un 11 % que es amigo y un 9 % que es un familiar. En el 6 % de los casos es el jefe y en un 5 %, la pareja actual.
El 60 % de las agresiones produjeron en el espacio privado, lo que contraviene el estereotipo de que los episodios de violencia sexual tienen lugar habitualmente en el espacio público y en condiciones de riesgo como la nocturnidad. De hecho, se ratifica la tesis de que la violencia sexual se ejerce principalmente en entornos cotidianos de la víctima, ya que un 76 % de las mujeres víctimas encuestadas señalan que vivieron estas situaciones en su domicilio habitual.
Los tipos de agresiones señalados como mayoritarios fueron: tocamientos (23 %), recibir comentarios (21 %), ser objeto de miradas lascivas (16 %) y caricias (12 %), besos (12 %), sexo oral (8 %) o coito (7 %) en contra de su voluntad. /







