Hay noches en Madrid que empiezan como un secreto y terminan como un recuerdo compartido. La del miércoles 15 de julio fue una de ellas: el Patio Central de Conde Duque se llenó de público dispuesto a descubrir quién se escondía tras el concierto sorpresa de Veranos de la Villa 2026, el festival veraniego organizado por el Área de Cultura, Turismo y Deporte del Ayuntamiento de Madrid. Cuando las luces se encendieron, la respuesta llegó en forma de voz: la de la cantautora canaria Valeria Castro, que convirtió la incertidumbre en emoción compartida.
Un directo íntimo en el corazón de Conde Duque
El Centro de Cultura Contemporánea Condeduque acogió, a partir de las 22:00 h, un concierto en el que Valeria Castro estuvo acompañada en el escenario por Pau Vegas y María de la Flor. La sensibilidad que caracteriza su propuesta impregnó cada canción y conectó de forma especial con el público que llenaba las gradas.

Entre otras piezas, Castro interpretó Guerrera, La soledad y La raíz, esta última nominada a los Grammy Latinos 2023 y compuesta como homenaje a su isla, La Palma, tras la erupción del volcán de Cumbre Vieja.
“Poder cerrar el círculo”: Valeria Castro y su vínculo con Conde Duque
Hay pocos artistas que puedan decir que llegan caminando desde casa a un concierto. Castro lo hizo. Un gesto cotidiano que, para ella, tenía un significado especial: recorrer a pie las mismas calles que forman parte de su día a día para subir, apenas unas horas después, al escenario de uno de los festivales culturales más importantes del verano madrileño.

Antes de comenzar el concierto, Valeria atendió al Diario de Madrid para explicar qué suponía actuar en un lugar tan cercano a su vida cotidiana. “Me pareció algo muy bonito en una ciudad que me ha acogido desde que tenía 18 años», explicó. Para ella, cantar justo en el barrio donde hoy vive suponía “poder cerrar el círculo”: pasar de habitar esas calles día a día a subirse a un escenario en ellas, llegando “de esa manera que he venido, caminando desde mi casa directamente”.
El formato sorpresa, además, añadía un ingrediente extra de tensión para la artista. Al no saber hasta el último momento qué público sería el que la esperaba, Castro reconoció sentir más nervios de lo habitual, aunque prefería jugarlos a su favor: “hay que jugar a favor de los nervios, y saber que cuando uno está así es porque está viva, y porque hay algo que le emociona, que le importa, que le genera algo”.
De la Biblioteca Benito Pérez Galdós al escenario de Conde Duque
Si hay un detalle que resume el círculo que se cerró anoche, es este: Valeria Castro no solo es vecina de Conde Duque, sino que ya conocía sus paredes mucho antes de convertirse en una de las voces más destacadas de la nueva canción de autor española. Durante sus años de universidad, la cantautora acudía con frecuencia a estudiar a la Biblioteca Pública Municipal Benito Pérez Galdós, ubicada en el complejo de Condeduque, mientras cursaba Biotecnología en la Universidad Politécnica de Madrid.
“A dónde me ha llevado la vida al final, a poder hacer un concierto en este sitio.”
Anoche, esa misma biblioteca donde antes pasaba horas entre apuntes quedó a apenas unos metros del escenario en el que Valeria cantó ante cientos de personas. Así lo recordaba ella misma: “la última vez que vine a la biblioteca de Conde Duque fue para estudiar la carrera”, explicó, para añadir: “a dónde me ha llevado la vida al final, a poder hacer un concierto en este sitio”. Un mismo edificio, dos etapas de su vida completamente distintas: la estudiante que compaginaba ciencia y música, y la artista que hoy llena teatros.
Madrid, la ciudad que la acogió desde La Palma
Valeria Castro nació en 1999 en Los Llanos de Aridane (La Palma). Aunque se trasladó a Madrid para estudiar en la universidad, nunca abandonó la música, y reconoció que la capital se había convertido en su segundo hogar: “Madrid tiene el hogar que ahora me acoge”, aseguró, y describió la ciudad como “muy amable para quienes venimos de fuera, o al menos yo lo he sentido así”.
“Madrid tiene el hogar que ahora me acoge.”
La distancia con su tierra también dejó huella en su obra. La cantautora reveló que su canción Cuídate nació precisamente de esa lejanía: “fue una canción escrita a razón de sentirme lejos, estar en una ciudad lejos de mi familia… ese Cuídate que yo no podía hacerlo porque precisamente estaba aquí en Madrid, lejos de mi familia”. Preguntada directamente si el cambio de La Palma a Madrid se notó en su música, no dudó en confirmarlo.

Esa distancia, además, le ha dado una nueva perspectiva sobre su tierra, aunque quiso dejar claro que su vínculo con La Palma nunca ha estado en duda, “siempre he estado muy arraigada a mi tierra”, pero, el vivir en otro lugar le ha hecho valorarla “muchísimo más de lo que a lo mejor hacía de pequeña”. Y añadió una reflexión que resume bien su relación con ambos lugares: Madrid es una ciudad que le ha enseñado “a querer donde habito. Y también a querer a aquella tierra de donde vengo”.
Diversidad y sentido de pertenencia
De la ciudad también destacó su diversidad, y cómo esta le ha aportado como persona. Para ella, Madrid era una ciudad de “muchos estímulos” en la que “siempre hay un vecino al lado que a lo mejor ha vivido una situación parecida a la tuya”, una pluralidad de realidades que, según explicó, “nos da luego la riqueza que ellos contienen”.

Sobre si ya se sentía parte de la ciudad, Castro no dudó: “Madrid es muy bonita, lo componemos mucha gente que no somos de aquí, así que ojalá que ellos y ellas me sientan madrileña también. Que yo encantada”.
La capital como fuente de inspiración
Sobre los rincones que más la inspiran cuando vuelve a Madrid tras las giras, Castro señaló la zona del Teatro Real y el Palacio Real, un espacio que describió como “muy amplio y muy bonito” para “darle a la mente el hueco del soñar y de pensar, pues, lo bonito es poder también estar viviendo en esta ciudad del sueño”. De hecho, reconoció que esa inspiración no es solo una forma de hablar: hace poco, paseando por esa misma zona una noche, “salió una canción”.
Veranos de la Villa, una parada especial en su gira
Este concierto sorpresa de Veranos de la Villa llega en un momento de madurez artística para Valeria Castro. Tras el éxito de la gira de su primer álbum, Con cariño y con cuidado (2023), la cantautora presentó El cuerpo después de todo (2025), producido por el ocho veces ganador del Latin Grammy Carles Campi Campón (Jorge Drexler, Natalia Lafourcade o Vetusta Morla).
Grabado entre México y España, este segundo álbum profundiza en la vulnerabilidad, la salud mental y el crecimiento personal, y llevará a la artista a recorrer al menos 17 países, con parada en el Teatro Real de Madrid el próximo 30 de julio.
Preguntada por qué da tanto peso a lo emocional en sus letras, Castro explicó que lo entiende como “una herramienta muy fuerte, yo creo que por la psicología humana”. Y quiso matizar hasta qué punto habla de su propia experiencia con la fama: “tampoco soy yo Rosalía ni nada”, bromeó, para explicar que su intención al escribir va más allá de lo particular: “me ha gustado mirar eso que escribo con el valor de estar hablando de lo humano, de todo el mundo, no solo de la realidad particular que tengo”.
“Los directos son de las cosas más genuinas que tenemos culturalmente.”
Sobre lo que significa este momento, Castro reflexionó sobre el valor de la música en directo frente a la inmediatez de las redes sociales: “los directos son de las cosas más genuinas que tenemos culturalmente… en un momento en el que las redes traen tantas cosas, estar aquí presentes creo que debemos intentar recogerlo y valorarlo mucho”.
La cultura no se toma vacaciones en Madrid
El concierto sorpresa es una de las citas más esperadas de Veranos de la Villa, el festival veraniego organizado por el Ayuntamiento de Madrid que en ediciones anteriores ha contado con artistas como Ariel Rot, Vetusta Morla, Morgan, María José Llergo, Carolina Durante, Kiko Veneno o Mala Rodríguez.
“Que no permitamos nunca que en ningún mes se apague esa llamita de la cultura.”
Para Valeria Castro, festivales como este son especialmente necesarios en los meses de más calor, cuando la cultura corre el riesgo de quedar en un segundo plano: “me parece un festival como muy bonito y necesario, en momentos en los que a lo mejor hace tanto calor, que de repente la cultura nunca caiga”. Y quiso subrayar la importancia de que Madrid mantenga siempre esa vitalidad cultural, sin importar la época del año: “que Madrid siempre se sienta como esa ciudad viva de cultura que ha sido siempre, y que no permitamos nunca que en ningún mes se apague esa llamita de la cultura”.
Y esa llamita, anoche en Conde Duque, brilló con fuerza. Con un directo íntimo, emocionante y entregado, Valeria Castro dejó claro por qué el concierto sorpresa sigue siendo, edición tras edición, una de las citas más especiales del verano madrileño: la prueba de que la cultura, en Madrid, siempre está viva.

