El almendral de la Quinta de los Molinos atraviesa en estos días su periodo de floración, circunstancia que brinda un espectáculo natural de notable valor paisajístico y ambiental en el corazón del distrito de San Blas-Canillejas. Se trata de la primera floración de los almendros que acoge la Quinta desde que fue declarada Bien de Interés Cultural (BIC) en septiembre de 2025. Centenares de madrileños y turistas han comenzado a acercarse en estos días a contemplar e inmortalizar una imagen que constituye uno de los principales elementos de identidad del parque, fruto del cuidado y el trabajo de conservación realizado por el Ayuntamiento de Madrid en este espacio. Este acontecimiento natural adquiere este año un significado especial al coincidir con la conmemoración del centenario de la creación de la Quinta por César Cort Botí.

Imágenes actuales de los almendros en flor de la Quinta de los Molinos, espacio declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en septiembre de 2025

El periodo de floración de los almendros en la quinta varía cada año en función de las condiciones meteorológicas. Por lo general, los primeros árboles comienzan a florecer entre mediados y finales de febrero, mientras que el punto álgido suele alcanzarse a principios o mediados de marzo. Sin embargo, factores como la temperatura, las lluvias o los cambios bruscos de tiempo pueden adelantar o retrasar este proceso. Esta variabilidad hace que cada campaña sea diferente y que cada visita ofrezca una imagen distinta del parque. La floración no se produce de forma simultánea, sino escalonada, lo que permite prolongar durante varias semanas el espectáculo natural y facilita que los visitantes puedan disfrutarlo en distintos momentos.

Ciudadanos en espacio Quinta de los Molinos
Ciudadanos en espacio Quinta de los Molinos

La preservación de este conjunto arbóreo es una labor permanente. Sólo en 2025, el Ayuntamiento de Madrid llevó a cabo la plantación de 50 nuevos almendros con el objetivo de mantener y revitalizar el almendral. Esta actuación permitió reponer ejemplares jóvenes que no habían arraigado en campañas anteriores y sustituir árboles de avanzada edad que, tras completar su ciclo vital, dejaron espacios vacíos en el paisaje. Desde 2019, se ha llevado a cabo la plantación de 595 nuevos ejemplares de almendros y en la actualidad, la finca cuenta con un total de 1.919.

Las reposiciones se realizan de manera continua, garantizando que todos los cuadros de cultivo se encuentren completos y en óptimas condiciones. Gracias a estos cuidados constantes y a la renovación progresiva de los ejemplares, la Quinta de los Molinos se mantiene como un referente en la conservación del almendral urbano y asegura la continuidad de la floración año tras año.

Cien años de historia ligados a la naturaleza

La conmemoración del centenario de la creación de la quinta se verá reforzada en fechas próximas con la celebración de una exposición promovida por el Ayuntamiento de Madrid, concebida para recorrer la evolución histórica del enclave desde su etapa como finca de recreo y experimentación agrícola hasta su transformación en parque público. Esta muestra permitirá acercar a la ciudadanía el valor histórico, natural y social de la quinta, subrayando su relevancia dentro del patrimonio urbano de la ciudad.

Detalle de almendro en flor en Quinta de los Molinos
Detalle de almendro en flor en Quinta de los Molinos

De manera complementaria, el Ayuntamiento presentará, próximamente, una publicación dedicada a la obra más representativa de César Cort Botí, ‘Campos urbanizados y ciudades rurizadas’. Prologada por el alcalde de Madrid, esta edición recupera el libro en formato facsímil, respetando fielmente el original publicado en 1941. César Cort Botí fue una figura clave en el origen y desarrollo de la Quinta de los Molinos y destacó como ingeniero, arquitecto, catedrático de la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid, académico de número de la Academia de Bellas Artes de San Fernando y concejal del Ayuntamiento de Madrid.

La recuperación del patrimonio: los molinos de Chicago

En el marco de las actuaciones realizadas en 2025, el Ayuntamiento llevó a cabo la rehabilitación de los molinos de Chicago, instalados en la quinta en el primer cuarto del siglo XX. Estos elementos, vinculados al histórico sistema de riego de la finca, son los que dieron nombre al parque y constituyen uno de sus símbolos más reconocibles. Su recuperación refuerza el carácter histórico del parque y pone en valor la importancia del agua y la ingeniería hidráulica en la vida de la quinta.

Más allá de la floración, la Quinta de los Molinos es uno de los rincones más singulares de Madrid, donde naturaleza, historia y arquitectura se entrelazan. Sus más de 21 hectáreas conservan la esencia de la antigua finca, con espacios tan emblemáticos como el palacete de inspiración modernista, la Casa del Reloj, el estanque del arroyo de Trancos, los caminos románticos y los jardines geométricos.

El parque mantiene también su vocación agrícola a través de huertas tradicionales donde conviven almendros, olivos, higueras y avellanos y ofrece en su zona norte un bosque mediterráneo que sirve de refugio a numerosas especies de aves. En los últimos años, esta riqueza natural se ha complementado con una programación cultural y familiar en el Espacio Abierto Quinta de los Molinos, dedicado a la creatividad y al ocio en contacto con la naturaleza.

Senda de almendros en flor en Quinta de los Molinos
Senda de almendros en flor en Quinta de los Molinos

La Quinta de los Molinos permanece abierta todos los días del año, de 6:30 a 22:00 horas, y la mayor parte de sus recorridos son accesibles para personas con movilidad reducida. Se trata de un espacio único que ofrece a vecinos y visitantes el inconfundible y esperado espectáculo de la floración de los almendros. /