¿Quién no se ha preguntado alguna vez cómo hacer para conseguir que pongan un ascensor en el centro de día al que van sus mayores, remodelen la plaza más importante de su distrito o habiliten un aparcamiento para bicis cerca de casa? La respuesta de base está en la antigua Grecia. Allá por el siglo V a.c, se instauró en Atenas un sistema que permitía a los ciudadanos tomar decisiones proponiendo y votando directamente sobre aspectos del gobierno de la ciudad. Unos cuantos siglos después, con sus matices, con sufragio universal, y con internet de la mano, ese modelo vuelve a otorgar el poder de decisión sobre su polis a los ciudadanos a través de un concepto llamado ‘presupuestos participativos’.
El Ayuntamiento instauró este modelo de participación directa y sencilla de los vecinos para hacer de Madrid una ciudad más acorde a sus gustos y necesidades en 2016. A partir de ahí, no ha dejado de evolucionar y perfeccionarse hasta llegar a su séptima edición, que se ha abierto a los ciudadanos el lunes, 16 de febrero, bajo el lema ‘Juntos mejoramos Madrid’.
Para que el lector pueda responder a las preguntas básicas de ¿qué?, ¿quién?, ¿cómo?, ¿cuándo?, ¿dónde? y ¿por qué?, a través de estas líneas vamos a ofrecer una guía sencilla con la que acompañarle paso a paso en todo el proceso para ayudar en la comprensión del concepto y facilitar su participación.
¿Qué son exactamente los presupuestos participativos?

Se pueden definir como un proceso de participación ciudadana en el que la gente de a pie decide a qué se destina una parte del presupuesto municipal. Las personas presentan proyectos de gasto que pasan varias fases para asegurar su viabilidad. Luego, votan y el Ayuntamiento lleva a cabo, a partir del año siguiente y los posteriores, los proyectos que han recabado mayores apoyos.
La responsable de la Dirección General de Participación Ciudadana, área encargada de los presupuestos participativos, María Pía Junquera, subraya, además, que son “un mecanismo de participación adicional a otros existentes, gracias al que el Ayuntamiento llega a más ciudadanos”. Se trata, afirma, “de una herramienta valiosa para conocer de primera mano las necesidades que detectan los propios vecinos a pie de calle”.
En definitiva, se trata de un sistema que empodera al ciudadano, le ofrece la oportunidad de involucrarse en las políticas de gasto municipales, comprometerse con los mecanismos democráticos y participar en el debate público.
“Gracias a las ideas de los ciudadanos se han consolidado proyectos pioneros como el centro de acogida y centro de día para mujeres Beatriz Galindo, o el proyecto contra la ludopatía que ha dado lugar al programa municipal ‘La Contrapartida’”, detalla Junquera.
¿De cuánto dinero se dispone en esta convocatoria?
En su séptima edición, el Ayuntamiento ha puesto a disposición de los madrileños un total de 50 millones de euros. De ellos, el 30 % (15 millones) se asignará a proyectos de lo que se conoce como ‘ámbito ciudad’ (proyectos de gran envergadura o que afectan a más de un distrito), y el 70 % restante (35 millones) se distribuirá entre iniciativas para uno u otro distrito.
Los proyectos de gasto que resulten más votados en la convocatoria recién abierta se ejecutarán con los presupuestos municipales de 2028 y 2029.
¿A quiénes van dirigidos los presupuestos participativos? ¿Yo puedo participar?
La respuesta es SÍ, si se tienen más de 16 años.
Con esta edad cumplida, si la persona está empadronada en Madrid puede participar en todas las fases del proyecto. Los no empadronados pueden proponer sus ideas, que son más que bienvenidas, aunque no votarán la decisión final sobre el destino de los fondos.
¿Dónde y cómo se presentan y votan los proyectos?
Los interesados pueden tomar parte en el proyecto tanto a través de la plataforma de participación ciudadana del Ayuntamiento, Decide Madrid, para lo que se necesita estar registrado; como en papel, en las oficinas de atención a la ciudadanía, en cualquier registro público, o en Correos.

Si el usuario se decanta por Decide Madrid, el proceso es el siguiente: se abre el plazo de convocatoria, la persona se registra en la plataforma y propone sus ideas. Cualquier usuario de la plataforma puede consultar la evolución de cada propuesta, si pasa a la siguiente fase o no junto con los apoyos y votos que ha recibido. Todo sencillo, riguroso y transparente. Con luz y taquígrafos.
Decide Madrid tiene cerca de 600.000 usuarios registrados que pueden hacer, además, propuestas ciudadanas al Ayuntamiento, votar en consultas públicas, comentar sobre la normativa municipal antes de su aprobación y abrir debates para intercambiar opiniones con otros ciudadanos.
¿Cuándo se llevan a cabo? La cosa va por fases
El proceso de 2026 recién abierto se desarrollará a lo largo de los próximos 12 meses en cuatro fases: presentación de proyectos, apoyos, evaluación y votación.
Primera fase. Presentación de ideas y proyectos
Entre el lunes 16 de febrero y el martes 17 de marzo 2026, los ciudadanos individuales (o los colectivos interesados) pueden presentar las ideas que deseen ver convertidas en una realidad tangible en alguna calle o barrio de la ciudad, como por ejemplo crear una pista de BMX, un huerto urbano, o un proyecto de protección medioambiental de aves.
Cada persona (recordemos, mayor de 16 años esté o no empadronada en Madrid ciudad) podrá presentar hasta un máximo de cinco proyectos de gasto sobre aspectos que sean competencia municipal. “En cada convocatoria se presentan una media de 2.000 propuestas”, afirma Junquera. Es el momento más creativo y amplio de todos, ¡una ocasión única para poder ‘firmar’ alguna de las actuaciones transformadoras de la ciudad de cara al futuro!
La dinámica es realmente sencilla y ágil, pero se le pide al ciudadano que presente proyectos realistas y concretos, asumibles en presupuesto y tiempo de ejecución. Por ejemplo, a todos nos encantaría que Madrid estuviera bañada por el Mediterráneo, pero ni es posible ni recomendable morder el mapa de esa manera ni horadar cuatro provincias (el Ayuntamiento no tendría competencia alguna sobre ello, tampoco).
Para facilitar aún más el proceso a los interesados, durante el periodo de presentación de ideas, la Dirección General de Participación Ciudadana organiza sesiones presenciales y habilita mesas informativas en todos los distritos para explicar en persona el proceso y resolver las dudas que puedan surgir.
En palabras de la experta, “gracias en buena parte a este trabajo de calle, los vecinos ya conocen el proceso y saben difundir sus proyectos, movilizar apoyos, y ganar visibilidad. Esto demuestra que el proceso está madurando y cada vez se suman nuevos participantes”.

Segunda fase. ¡Es el momento de apoyar la idea que más nos encaje!
Una vez finalizada la fase de presentación de proyectos, el equipo técnico del Ayuntamiento realiza una primera revisión de las propuestas recibidas para comprobar que cumplen los requisitos mínimos legales y técnicos.
Acto seguido, se abre para los ciudadanos la segunda fase del proceso: la llamada ‘fase de apoyos’, que «en la última convocatoria alcanzó cerca de 100.000 apoyos, lo que demuestra que son procesos accesibles que intentamos hacer cada vez más fáciles e intuitivos”, destaca Junquera.
Esta es una etapa crucial en la que los empadronados en la ciudad podrán apostar por los proyectos que consideren prioritarios o que más encajen con sus preferencias. De esta etapa, que se extenderá durante todo el mes de junio, saldrán aquellas propuestas que pasarán a la fase de evaluación.
Como resultado de esta fase crítica para los presupuestos participativos se obtiene un listado de proyectos preseleccionados, tanto de toda la ciudad como de cada uno de los 21 distritos, ordenados de más a menos apoyos. Se establecen, también, unos criterios de corte para determinar cuántos proyectos pasarán a ser evaluados por los técnicos municipales.
Tercera fase. Evaluación. Análisis de viabilidad técnica y tasación de proyectos
En esta fase, que dura tres meses, el Ayuntamiento evalúa en profundidad los proyectos desde el punto de vista técnico y jurídico, determina si son o no viables y ejecutables en un período de dos años, observa que se ajusten al presupuesto disponible y, claro está, que aborden cuestiones de competencia municipal. Además, existe un plazo de alegaciones para aquellos que se hayan informado desfavorablemente y a continuación se realizan nuevos análisis de viabilidad si es necesario.
Cuarta fase. Votación final. La hora de la verdad.
Prevista para febrero de 2027, la fase de votaciones es una fase decisiva a la que pasarán aproximadamente 200 proyectos que hayan sido informados como viables y que cuenten con mayor número de apoyos.
La ciudadanía tendrá que dar su aprobación definitiva a los proyectos finalistas, votando en Decide Madrid aquellas iniciativas que quiere que el Ayuntamiento lleve a cabo y que correrán a cuenta del presupuesto general del Ayuntamiento de Madrid para los ejercicios 2028 y 2029.
Decenas de profesionales municipales al servicio del ciudadano
Internamente, una convocatoria de presupuestos participativos implica a un número amplio de unidades municipales. En cada edición participan técnicos de urbanismo, obras, medio ambiente, deportes, movilidad, cultura, etc, además del equipo de coordinación de la Dirección General.
“En total”, explica Junquera, “pueden llegar a intervenir varias decenas de profesionales a lo largo del proceso, desde quienes evalúan la viabilidad técnica y económica hasta quienes revisan la legalidad, redactan informes o facilitan la comunicación con los distritos”. Es un trabajo transversal y coordinado que asegura que todos los proyectos que llegan a votación lo hacen con garantías. Con el tiempo “hemos consolidado un modelo más eficaz, más garantista y con mayores garantías de ejecución real”.
Una edición que se afronta desde la experiencia y el éxito de la anterior
Desde su puesta en funcionamiento hace ahora una década, se han ejecutado 873 proyectos, de los que 682 se han podido llevar a cabo tras una profunda modificación del proceso en 2021, que lo hizo más ordenado, eficaz y realista, a dos años vista, con un presupuesto más ajustado y un mayor análisis de la viabilidad técnica de los proyectos.
La intervención proactiva de la ciudadanía y su participación en este proceso dio como resultado en 2025 la selección de 123 proyectos de corte deportivo, educativo, medioambiental, de obra pública o destinados a la infancia, que se han incorporado a los presupuestos de 2026 y 2027.
Entre ellos, destacan la construcción de pistas infantiles y ciclistas en Usera, de parques infantiles y zonas verdes en Carabanchel, o la rehabilitación de las plazas de Valle de Oro, San Pol de Mar y Pajarones, en los distritos de Carabanchel, Moncloa-Aravaca, y en Barajas, respectivamente; entre otros tantos.
Y este año, ¿qué se propondrá y qué saldrá adelante? La respuesta la tienen los ciudadanos. Desde el Ayuntamiento, la séptima edición de los presupuestos participativos se afronta desde la experiencia de una convocatoria pasada culminada con éxito, y con un modelo mejorado y medido al milímetro que garantiza el igual valor del voto de cada ciudadano y su poder directo sobre el uso de los recursos públicos a escala local que habría hecho las delicias de Clístenes, Efialtes y Pericles.
Mirando a un futuro próximo, Junquera expresa su deseo de que “en 5 años los presupuestos participativos sean una herramienta plenamente consolidada, conocida por todos y utilizada con naturalidad”. “Queremos un modelo que siga creciendo en calidad y que se consolide como un proceso útil, donde los vecinos sientan que sus decisiones tienen un impacto directo en la mejora de Madrid”, enfatiza.

Falsos mitos en torno a los presupuestos participativos que conviene desmontar:
- El “no sirve para nada” puede que sea el más repetido. Gracias al trabajo de los últimos años se ha conseguido rebatir y demostrar que los ciudadanos pueden ver cumplidos los compromisos adquiridos con este proyecto.
- El segundo falso mito es el que sostiene que “el Ayuntamiento lo decide todo y considera muchos proyectos inviables”. Los Presupuestos Participativos son un proceso regulado, transparente y con reglas claras aprobadas formalmente. El Ayuntamiento no decide nada, sólo evalúa la viabilidad técnica y económica. Las decisiones las toma la ciudadanía mediante votación.
- El tercer falso mito gira en torno a la creencia de que “Siempre participan los mismos”. La realidad es que es un proceso que permite que, en cada edición, entre gente que participa por primera vez y que propone ideas distintas. El hecho de ser principalmente un proceso digital y abierto facilita que cualquiera pueda sumarse.




