Matadero Madrid, centro de creación contemporánea del Área de Cultura, Turismo y Deporte, acoge Se necesita un pueblo para mover un desierto, segunda exposición para la infancia de la artista María Jerez. La instalación, que permanecerá abierta en Nave Una hasta el 8 de febrero, configura un paisaje táctil y sonoro compuesto por textiles de distintos tamaños, colores y texturas que, mediante poleas y otros mecanismos, invita a ser elevado, movido, girado, soplado o acariciado. Este entorno blando y cambiante también observa, modifica y acoge a sus visitantes, permitiéndoles entrar, atravesar, desaparecer y volver a aparecer.

La propuesta de la artista madrileña plantea un juego abierto y no dirigido que se activa a través de la experiencia colectiva. Pequeños y adultos podrán atravesar juntos espacios textiles, tirar de cuerdas, vestir los elementos arquitectónicos de Nave Una, introducir sus cuerpos entre las telas, escuchar el viento y observar cómo crecen las dunas de tela o se mueven los materiales. Cada recorrido genera múltiples paisajes y da a los visitantes la posibilidad de convertirse en uno de ellos a través de la observación.
Se necesita un pueblo para mover un desierto se inscribe en la programación para público familiar desarrollada desde el departamento de Educación y Públicos de Matadero Madrid y continúa la investigación iniciada por María Jerez en 2024 dentro del programa ‘Situ-akzioak’ de Tabakalera, en Donosti. Esta serie de exposiciones revisita la idea de playground y propone un espacio que se transforma a medida que es recorrido, tocado y activado por quienes lo habitan. Matadero Madrid refuerza así su compromiso de acercar a la infancia la creación contemporánea, y que esta pueda experimentarse de forma directa, lúdica y en colectividad.
Sobre María Jerez
El trabajo de María Jerez (Madrid, 1978) se sitúa en la intersección entre la coreografía, el cine y las artes visuales, con una práctica que pone el cuerpo y la experiencia en el centro de sus propuestas. Su trayectoria en el ámbito de la performance y las artes escénicas se refleja en esta exposición, donde lo visible y lo invisible, lo humano y lo no humano, se entrelazan para cuestionar los límites de la representación y la posición del espectador.
Su obra se ha desarrollado en contextos internacionales, en diálogo con otros creadores y colectivos, y continúa expandiendo las formas de la escena hacia lo cotidiano. A través de sus proyectos, María Jerez invita a repensar la relación entre arte y vida, así como a potenciar el encuentro performativo con lo ajeno como posible espacio de descubrimiento y transformación. /

