Huertos que sanan mentes

Madrid Salud dispone de tres huertos en los centros de San Blas, Usera y Villaverde en los que participan grupos cuyos usuarios se benefician de las bondades que estos espacios proporcionan a nuestra salud y bienestar.

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El huerto se convierte en aula para aprender haciendo

La red de huertos escolares sostenibles de Madrid. Cuando las lechugas colonizan las aulas

Poco a poco las lechugas y los tomates van colonizando las aulas de nuestra ciudad. El Programa de Huertos Escolares Sostenibles del Ayuntamiento de Madrid comenzó en el curso 2005-2006 y en la actualidad cuenta con 150 centros educativos implicados. Los huertos escolares son laboratorios vivos que permiten experimentar y profundizar en el conocimiento sobre el medio natural y el entorno rural/ urbano.

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Red de ciudades por la agroecología

 

El Pacto de Milán presenta la alimentación como una actividad que atraviesa todos los ámbitos de la vida en las ciudades y genera riqueza social, económica y cultural. Por tanto las políticas alimentarias son planteadas como transversales –incluyendo muy diversos niveles y departamentos de la administración– y con tanta importancia como para requerir la plena participación de los actores sociales y económicos del territorio. Entre las ciudades firmantes del documento inicial había 6 ciudades españolas, y en la actualidad son ya 16: Barcelona, Bilbao, Córdoba, Fuenlabrada, Granada, Las Palmas de Gran Canaria, Madrid, Mieres,  Málaga, Oviedo, Pamplona-Iruña, Rivas-Vaciamadrid, Valencia, Villanueva de la Cañada, Vitoria-Gasteiz y Zaragoza. El Pacto está sirviendo para impulsar las agendas alimentarias en las ciudades, saltando de los huertos urbanos a perspectivas de sistema alimentario mucho más ambiciosas y profundas. Algunas ciudades pioneras, como Zaragoza, Vitoria-Gasteiz o el Área Metropolitana de Barcelona, están viendo cómo las acciones iniciales se fortalecen con un marco estratégico y con propuestas claras de evaluación.

Los avances se sienten especialmente en la construcción de marcos de gobernanza alimentaria abiertos y participativos. Es así como Barcelona, Valladolid o Vitoria-Gasteiz han trabajado en la construcción participada de Estrategias Alimentarias Locales; en Madrid y Córdoba se han creado comités de seguimiento del Pacto de Milán, reuniendo a varias concejalías y organizaciones sociales; y en Valencia se está constituyendo un Consejo Alimentario Municipal. Muchas ciudades -como Zaragoza- están trabajando en revitalizar el tejido agrario periurbano y en promover la agricultura ecológica. Otras se han volcado en reorientar infraestructuras públicas, como mercados de abastos y Mercas, para facilitar la distribución local y sostenible. También se trabaja para que las compras municipales (lotes de emergencia alimentaria, comedores sociales, guarderías y otras residencias, etc.) fortalezcan los tejidos de producción ecológica y de proximidad.

¿Qué son las Ciudades por la Agroecología?

Reunión en Zaragoza. Fuente: Red de Ciudades por la Agroecología

A partir de la firma del Pacto, el Ayuntamiento de Zaragoza, apoyado por la Fundación Entretantos y en el marco del proyecto “Huertas LIFE Km 0”, lanzó en 2016 el proyecto de crear una red europea “AgroEcoCities” de ciudades con políticas de enfoque agroecológico.

La Red se conformaría en diciembre de ese mismo año, en un seminario celebrado como espacio de intercambio de herramientas prácticas al que acudieron representantes de ciudades francesas, belgas, británicas, alemanas y españolas. La elevada presencia de ciudades españolas, así como la existencia de necesidades comunes y diferentes a las de otros países, llevó al Ayuntamiento de Zaragoza a lanzar un proceso paralelo, la Red de Ciudades por la Agroecología, asumiendo en principio la misma visión que la Red Europea sobre el enfoque agroecológico de las políticas alimentarias urbanas:

  • Son ciudades que desarrollan políticas con perspectiva de sistema alimentario, poniendo el foco en la agricultura profesional y en relacionar campo y ciudad;
  • promueven la agricultura ecológica en las agriculturas periurbanas, como forma de restaurar ciclos y funciones ecológicas en estos agroecosistemas;
  • preservan el suelo agrario periurbano para cultivar en ecológico y promover la renovación y revitalización de una cadena alimentaria sostenible y justa;
  • acortan distancias entre producción y consumo a través de compra pública sostenible, articular el sector, adaptar normativas y ceder infraestructuras públicas (MERCAs, mercados de abastos, mercadillos de calle, etc.) para facilitar las redes locales de distribución y mejorar el acceso a los alimentos para el conjunto de la población, y especialmente para los grupos sociales de menos ingresos;
  • construyen las políticas alimentarias locales desde la articulación y participación entre Administración y actores sociales y económicos; y se coordinan entre distintos niveles y departamentos para desarrollar políticas integrales.

Encuentro estatal en Valencia, como evento previo a la Cumbre mundial de alcaldes de ciudades firmantes del Pacto de Milán

A lo largo de 2017 la Red estatal de Ciudades por la Agroecología ha conformado 3 Grupos de Trabajo (Gobernanza Alimentaria; Asesoría a nuevos emprendimientos agroecológicos y acceso a la tierra; y Logística y Distribución) y está consensuando un texto para la adhesión formal de las ciudades (hasta el momento se han interesado 20, casi todas ellas capitales de provincia) que se espera comiencen a adherirse antes de fin de año. A su vez, está preparando para septiembre en Valencia un encuentro estatal denominado “Sociedad Civil, Alimentación y Ciudades Sostenibles”.

A este encuentro acudirán administraciones locales acompañadas de organizaciones sociales y económicas en las que ya se apoyan para desarrollar estas políticas en cada territorio. Se pretende así construir un relato plural sobre las políticas alimentarias urbanas, compartido por todos los actores locales implicados, incluidos los del medio rural.
Este tipo de procesos señalan que no sólo es posible hacer política de abajo arriba, sino que también hay muchas formas de mejorar los retornos que los sistemas alimentarios devuelven a la sociedad. Y que la agricultura y la alimentación pueden volver a ser de nuevo una fuente importante de riqueza social, ecológica y económica para toda la sociedad. Sólo hace falta trabajar desde una nueva perspectiva de la alimentación, y ese trabajo ya está teniendo importantes frutos.

Huertos comunitarios, oasis comestibles en la ciudad

En los últimos años ha ido creciendo el número y diversidad de huertos que podemos encontrar en Madrid. Además de los huertos comuntarios que nos ocupan, hay huertos terapéuticos ligados a centros de Madrid Salud, y una Red de Huertos Escolares Ecológicos en la que participan más de 130 colegios y en la que nos centraremos en una futura entrada…

El Programa Municipal de Huertos Urbanos Comunitarios, con un recorrido de 3 años, es un buen ejemplo de participación ciudadana, de cogestión de equipamientos públicos, y de colaboración público-social. Un modelo que merece la pena compartir y extender a otras ciudades, por este motivo en la Mesa de Seguimiento del Pacto de Milán se ha decidido que se presente a la convocatoria de premios 2017 del Pacto de Milán en la categoría de Gobernanza. El premio de esta convocatoria se destinaría a ejercer una labor de asesoramiento para replicar la iniciativa en otras ciudades adaptándolo a sus peculiaridades locales.

Huerto Batán. Fuente: Huertos Urbanos Comunitarios de Madrid. Informe 2017. Departamento de Educación Ambiental, Ayuntamiento de Madrid

Más de 50 huertos comunitarios…

Hasta 2010 son escasos los ejemplos de huertos en nuestra ciudad, en ese año los huertos comunitarios existentes en distintos espacios de Madrid se comienzan a coordinar, la FRAVM crea una comisión de huertos vecinales para asesorar a asociaciones interesadas en desarrollar este tipo de proyectos, y se constituye la Red de Huertos Urbanos Comunitarios  de Madrid (ReHd mad!), que en 2012 es reconocida como Buena Práctica de Sostenibilidad Urbana por Naciones Unidas.

Ante la multiplicación de huertos y respondiendo a la creciente demanda de espacios de cultivo en la ciudad, en 2014 el Ayuntamiento comienza a desarrollar su Programa Municipal de Huertos Urbanos Comunitarios, considerando la necesidad de regularizar las distintas situaciones de los huertos existentes y de mejorar el estado de precariedad en el que se encontraban muchas iniciativas (sin posibilidad de acceso a agua, por ejemplo). El programa se coordina desde el Departamento de Educación Ambiental del Área de Gobierno de Medio Ambiente y Movilidad.

El procedimiento para la cesión de estos espacios comienza con la identificación de áreas vacantes en los distintos distritos aptos para su uso como huerto, en general se trata de suelos calificados como zona verde. Se realiza un concurso público para su cesión temporal, en el que pueden participar asociaciones sin ánimo de lucro que presentan un proyecto comunitarios de carácter ambiental, educativo, social… que desarrollarán en ese espacio.

Todos los huertos parten de unos mismos recursos básicos facilitados por el Ayuntamiento: vallado perimetral, acometida de agua, caseta de herramientas, tierra vegetal y abono, panel informativo, y periódicamente se ofrece plantón de los viveros municipales y otros materiales que pueden ser de utilidad como tablones de madera. Sin embargo cada huerto es diferente, pues las personas que participan en ellos definen el diseño, construye sus bancales de cultivo y el mobiliario para las zonas de descanso, deciden qué se planta y dónde, tanto hortalizas, como frutales, aromáticas o plantas ornamentales… realizan colaboraciones con distintas entidades y colectivos de sus barrios, y actividades abiertas. Así cada huerto tiene su propia personalidad, que responde a los espacios y personas que los conforman, en un ejemplo de lo que a la gente que forma la RedhMad! le gusta denominar “hortodiversidad”.

Huerto Manoteras. Fuente: Huertos Urbanos Comunitarios de Madrid. Informe 2017. Departamento de Educación Ambiental, Ayuntamiento de Madrid

Más allá de la actividad hortelana, los huertos comunitarios se han convertido en centros sociales y culturales al aire libre, de esta forma mientras en el huerto de Manoteras en Hortaleza son habituales los conciertos de arpa en las noches de verano, y en el huerto de Adelfas en Retiro se puede participar en una tertulia filosófica en sus meriendas epicúreas, el huerto de la Cornisa celebra picnics solidarios para recaudar fondos para organizaciones sociales (contra la violencia de género, por los refugiados, etc)… además de muchas otras actividades que podéis encontrar en vuestros huertos más cercanos.

También se realizan eventos conjuntos, como bicicletadas, encuentros, ferias… y para aquellas personas que se inician en el mundo de la agricultura urbana se han facilitado recursos formativos, tanto en el Centro de Información y Educación Ambiental El Huerto del Retiro, como a través del programa Ciudad Huerto, en sus talleres itinerantes por distintos huertos de la ciudad, una buena oportunidad para aprender a la vez que se conocen distintos huertos de la ciudad.

Está previsto que este verano comience la construcción de la Escuela Municipal de Huerta Urbana de San Fermín, en el distrito de Usera, un espacio con un interesante pasado en relación a los huertos urbanos, ya que hasta principios de este siglo acogía numerosas huertas en precario. En el proceso de definición de la Estrategia Alimentaria se han debatido propuestas concretas para este espacio, como es su consolidación como cuña agraria, siguiendo el curso del Manzanares en el sureste de Madrid. Una forma interesante de configurar una red de espacios productivos que supere el límite municipal y apunte hacia una conexión física urbano-rural.

Fuente: Huertos Urbanos Comunitarios de Madrid. Informe 2017. Departamento de Educación Ambiental, Ayuntamiento de Madrid

Derecho a la alimentación: de dónde partimos

El Pacto de Milánacuerdo que suscribió el Ayuntamiento de Madrid en 2015,  habla de “asegurar comida sana y accesible a todos en un marco de acción basado en los derechos“. El derecho a una alimentación adecuada es un Derecho Humano reconocido internacionalmente y, aunque no haya quedado reflejado en nuestra Constitución, asegurarlo debería ser un objetivo básico de cualquier gobierno que se preocupe por el bienestar de la población. En el proceso de redacción de la estrategia alimentaria hemos dedicado varias sesiones en grupos de trabajo a analizar el problema en nuestra ciudad y plantear medidas que atajen la pobreza alimentaria.

De dónde partimos

No hay datos oficiales sobre pobreza alimentaria en Madrid, pero sí sabemos que en 2014 y según datos del ICV-INE, un 27,6% de la población de Madrid vivía en situación de riesgo de exclusión social. Como a veces nos cuesta darle significado a las cifras, vamos a traducirlas: Mira a tu alrededor, según las estadísticas una de cada tres personas con las que te cruzas por la calle, está en riesgo de exclusión, o tal vez eres tú… si es tu caso, ya sabes que no eres el único, ni la única. Las estadísticas también dicen que esa población en riesgo no se reparte por igual por todos los distritos, hay más en los del sur. También dicen las cifras que la población infantil presenta los mayores porcentajes de pobreza monetaria (34,5%), y sabemos que menores recursos económicos suelen ir asociados a peores condiciones materiales y peor alimentación.

El enfoque de derechos

Hay programas específicos que abordan el problema: el servicio municipal de reparto de comida a domicilio para mayores de 65 años sirvió cerca de 260.000 menús y atendió a casi 2.000 personas en 2015.  Los comedores sociales de la Comunidad de Madrid proporcionan servicios diarios de desayuno, comida y/o cena, para personas que carecen de recursos. Otros comedores están vinculados a órdenes religiosas, hay bancos de alimentos y colectivos sociales que han organizado una red de despensas solidarias y comedores populares. Estudios de la Universidad Complutense de Madrid (Luis Nogués) hablan de 304 puntos de reparto de alimentos, que atienden a 150.000 personas.

En las mesas de trabajo de la estrategia, las ideas eran claras: “Ante un problema estructural, serían necesarias soluciones estructurales, integrales y con continuidad. Pero se siguen poniendo parches, con soluciones paternalistas que generan dependencias, lesionan la autoestima y cronifican la pobreza”. Hay que cambiar el enfoque; el Pacto contra el Hambre, formalizado en 2015 por el Ayuntamiento de Madrid, pretende situar en la agenda política el problema de la malnutrición y la desnutrición. En la estrategia alimentaria trabajamos sobre varias ideas, contando con lo que ya ha avanzado el Plan Estratégico de Derechos humanos, que ha incorporado el tema de la alimentación y que está ahora definiendo su programa operativo.

Ideas para la estrategia alimentaria

Algunas ideas que se van perfilando para ser integradas en la estrategia alimentaria, que complementan políticas públicas existentes o muestran nuevas vías de acción:

  • El derecho a la alimentación con modelos agroecológicos para la autonomía y la transformación social, superando el enfoque de “ayuda alimentaria” para adoptar un modelo agroecológico y solidario, con un sistema que no estigmatice a la población, que se base en alimentación sana y saludable,  que genere autonomía y no cronifique la dependencia.
  • Canales de donación y distribución de alimentos no cocinados, aprovechando los excedentes alimentarios para satisfacer necesidades de alimentación de la población con dificultades, en condiciones dignas. Ya existe un punto en Mercamadrid, se plantea contar con un plan de coordinación y acopio en otros puntos dentro de la ciudad.
  • Revisión de las ayudas de emergencia social, para agilizarlas y defender ante la Comunidad de Madrid la necesidad de una renta mínima.

No son ideas que surgen de la nada… hay plataformas, entidades y colectivos que vienen trabajando en el tema desde hace mucho. Pudimos escucharlos y aprender en la II Conferencia de la Carta contra el Hambre. Han participado a su vez en los talleres de la estrategia y han contribuido a dar forma a lo que aquí explicamos.

Junto a estas propuestas, ha habido otras para promover la actividad económica ligada a una relocalización de los sistemas alimentarios, con capacitación y apoyo a nuevos empleos. Iremos infomando, pero avanzamos que se plantea que uno de los colectivos destinatarios preferentes del plan sea la población vulnerable, como vía de inserción laboral e inclusión social.