En algunos centros educativos ya habéis podido regresar, y seguro que os habéis encontrado con un montón de sorpresas después de esta primavera en cuarentena. ¿Qué tal están esos huertos?

 

Queremos aprovechar esta pequeña «vuelta» a los coles, para recordaros algunas cosas sobre dos de los cultivos de otoño- invierno: Las habas y los guisantes.

La recolección de habas y guisantes tanto para consumo como para semillas con los y las más peques, siempre es una tarea muy divertida: observar cómo las semillas descansan en sus vainas, comprobar las diferentes texturas, contar cuántas semillas hay en cada vaina o comerlas recién cosechadas les hará disfrutar y aprender a través de la experiencia. Este curso 2019-2020 sin embargo no hemos podido disfrutar mucho de estas pequeñas cosas…

Sin embargo, aun podemos aprovechar estos cultivos para seguir aprendiendo…

Si vuestro huerto no tienen tanta cosecha como para poder donarla a los bancos de alimentos

A medida que los frutos, en este caso, llamados vainas, van madurando, vamos recolectándolas para consumirlas “frescas” como se suele decir, pero también es conveniente dejar algunas vainas madurar del todo para recolectar las semillas y poderlas sembrar el siguiente otoño.

 

Como ya hemos comentado otras veces, recolectar nuestras propias semillas e ir creando nuestro propio banco de semillas es muy importante… Por un lado, nos aseguramos de que las semillas serán ecológicas; además serán semillas de plantas adaptadas a las condiciones físicas de nuestro huerto y obtenidas de los mejores ejemplares de nuestros cultivos, por no hablar de los satisfactorio que es tener nuestras propias semillas año tras año.

 

¿Cómo podemos seleccionar y recolectar nuestras semillas de habas y guisantes?

 

Los primero que os proponemos es que os fijéis bien en qué plantas tienen mejor estado de salud, es decir, qué plantas no han sufrido enfermedades o ataques de plagas, sobre todo de pulgones. Serán estas las plantas que podrán darnos semillas más resistentes y resilientes. Una vez que las tengamos localizadas, podremos marcarlas colocándoles un hilo de color llamativo para saber que su recolección será para semillas. Al contrario que ocurre con la recolección para consumo en “fresco”, para recolectar las semillas deberemos esperar a que las vainas se sequen en la propia planta, asegurando así que su  proceso de formación se dé de forma completa. Una forma de saber cuándo podemos recolectar las semillas es cogiendo una de las vainas de la planta y agitarla suavemente; si suena, es que las semillas están listas para su recolección. Además las vainas van adquiriendo color negro.

 

 

Otra de las cosas que podemos hacer a la hora de seleccionar las plantas para la recolección de las semillas, es escoger plantas cuyo crecimiento sea diferente en el tiempo, es decir, plantas que hayan dado frutos más temprano y plantas que hayan dado frutos más tarde. De esta manera, podremos obtener semillas de plantas de crecimiento más temprano y más tardío que nos permitirá tener pies de planta que fructificarán de forma escalonada al año siguiente, para que podamos ir cosechando las habas y los guisantes de manera gradual.

 

Una vez que hayamos cosechado las habas y los guisantes, conviene conservarlas en sobres de papel o tarros de plástico, donde pondremos la fecha de la recolección y la variedad, así como alguna otra observación que queramos hacer. Estas semillas deberemos conservarlas en un lugar fresco, seco y oscuro para evitar que puedan estropearse o germinar.

 

Si queremos comprobar cuál es la capacidad germinativa de las semillas, podremos hacer un test sencillo empleando 10 semillas de habas y 10 de guisantes. Colocaremos las semillas en un papel de cocina que permita absorber la humedad. A continuación lo humedeceremos levemente y lo envolveremos con un trapo o un pedazo de papel de aluminio, de manera, que las semillas queden húmedas y en oscuridad. Humedeceremos las semillas todos los días y las mantendremos en un lugar cálido. A la semana o diez días podremos comprobar cuántas de ellas han germinado y establecer un porcentaje estimado de su capacidad germinativa. Si por ejemplo germinan 7 de 10, sabemos que tiene un alto porcentaje de germinación y que podremos sembrarlas sin problema. Sin embargo, si por ejemplo sólo germinan 3, nos encontramos antes unas semillas con muy bajo potencial de germinación, por lo que no sería conveniente utilizarlas para la siembra, ya que la probabilidad de viabilidad será muy baja. Este test podremos hacerlo con los y las más peques, incluso podremos variar las condiciones de humedad o temperatura y observar si hay alguna diferencia. Así lo hicieron en la Red de huertos escolares de Sanse.

 

¡Enviadnos fotos de vuestras cosechas y semillas!

huertosyjardinesescolares@gmail.com