El XXVII Certamen de Dibujo Gregorio Prieto llega al Centro Cultural Casa de Vacas, en el Parque del Retiro, consolidándose como una de las citas más relevantes del dibujo contemporáneo en España. La exposición, procedente de Valdepeñas (Ciudad Real), puede visitarse gratuitamente hasta el 22 de febrero en este destacado espacio del Paisaje de la Luz.

Creado por deseo expreso del propio Gregorio Prieto, el certamen nació con el objetivo de promover y fomentar el dibujo entre artistas españoles y extranjeros residentes en España. Desde entonces, se celebra cada dos años y cuenta con una de las dotaciones económicas más destacadas del panorama nacional con dos premios de 8.000 y 4.000 euros. Las obras galardonadas pasan a formar parte de los fondos del Museo Gregorio Prieto

En esta edición se han presentado 819 obras de 559 artistas, de las cuales el jurado seleccionó 43 piezas que ofrecen una visión amplia y diversa del dibujo actual: desde planteamientos figurativos hasta lenguajes abstractos, conceptuales y experimentales.

El primer premio ha sido para el artista argentino Sebastián Bona por la obra ¿Qué parte salvaje de mí actúa antes que mi voluntad?, una  reflexión sobre los impulsos primarios del miedo y los mecanismos  previos a la voluntad consciente.

El segundo premio ha recaído en el artista español José Miguel Chico López por Paisaje mediterráneo, una obra realizada con carboncillo, tinta y barniz que  dialoga con cuestiones como la tecnología, la frustración y la condición post humana.

 

Complejidad, riesgo y actualidad

En este post conversamos con Raúl Luis, director del Museo Gregorio Prieto, quien reafirma una trayectoria iniciada en 1991, afianzada hoy como una referencia imprescindible para el panorama actual del dibujo en España.

 Diario de Madrid (DdM): El certamen nace por voluntad expresa de Gregorio Prieto ¿Qué idea del dibujo tenía y hasta qué punto sigue influyendo hoy?

Raúl Luis: Gregorio entendía el dibujo como un lenguaje autónomo y directo. Esa idea sigue siendo el eje del certamen: aquí el dibujo no es un paso previo, es una obra en sí misma.  Y esa intuición inicial ha sido confirmada con la práctica contemporánea del dibujo, con las obras presentadas en estos años, que han mostrado complejidad, riesgo y total actualidad.

DdM: ¿Cómo ha evolucionado el certamen desde su primera edición hasta hoy?

RL: Debido al exponencial crecimiento de los artistas participantes, hay un cambio en el contexto y en la escala, pero se ha mantenido la idea central: libertad técnica, rigor en la selección y respeto absoluto por la obra del artista… ya que desde el principio los jurados han aceptado una vocación clara de riesgo y apertura a lenguajes no convencionales.

 

«El certamen apuesta por el apoyo a los artistas, y por el entendimiento de esta disciplina desde la coherencia, respeto a los artistas y una defensa del dibujo».

 

DdM: ¿Quién decide el jurado y con qué criterios se elige en cada edición?

RL: Es una decisión del Patronato de la Fundación, muy meditada, en la que se buscan perfiles complementarios, con experiencia y miradas distintas, pero siempre con un conocimiento sólido del dibujo contemporáneo.

DdM: ¿El jurado tiene libertad total, llegan, digamos “en blanco”, o hay un marco previo?

RL: El jurado tiene libertad total. Ni la Fundación ni el Museo condicionan el fallo; su papel es garantizar un marco serio y transparente, no dirigir las decisiones. Tras un primer cribado, con un criterio muy amplio hacia las más variadas técnicas, se pasa a una segunda fase, ya con una revisión profunda y un análisis obra a obra hasta llegar al consenso.

DdM: Organizáis dos exposiciones con esta selección, en el Museo Gregorio Prieto y en Casa de Vacas ¿Qué cambia entre una y otra?

 Madrid requiere una perspectiva más amplia y diversa

RL: Ya que no se impone un discurso previo, se cuida mucho la lectura conjunta de las obras seleccionadas, ya que los espacios son muy distintos. Por tanto, lo que cambia en realidad es el contexto: en Valdepeñas la lectura es más pausada; en Madrid, las obras dialogan con un público más amplio y diverso.

Herencia y presente

DdM: Llevar el nombre de Prieto implica un legado. ¿Dónde está el límite entre herencia y presente?

RL: En no convertir el legado en un corsé. Prieto fue moderno en su tiempo; honrarlo es seguir siéndolo. Y en la propia selección de obras está nuestra posición respecto al dibujo contemporáneo: es un apoyo a los artistas, define cómo entendemos nosotros ahora esta disciplina: desde la coherencia, respeto a los artistas y una defensa del dibujo.

DdM: ¿Qué debería entender un visitante profano al recorrer la exposición?

RL: Que el dibujo es un lenguaje actual, complejo y plenamente vigente.

La exposición se puede visitar gratuitamente hasta el 22 de febrero en el Centro Cultural Casa de Vacas, en el paseo de Colombia, 1 del Parque del Retiro. Para más información sobre la exposición, entra en el enlace: Obras del Certamen de Dibujo Gregorio Prieto en Casa de Vacas