“Me quedé prendada por la escalada cuando tenía 19 de años y desde entonces no he parado”. Así recuerda Nieves sus comienzos en esta disciplina, que va a ser olímpica en los próximos Juegos de Tokio 2020. Se experimenta un mundo de sensaciones, explica Nieves, porque compites contigo misma planteándote retos cada vez mayores. La escalada se practica sobre vías o itinerarios en las paredes de roca natural y en los rocódromos que son instalaciones artificiales, siendo cada vez más los deportistas que escalan solamente en los rocódromos, por eso son necesarios nuevos equipamientos, como el que se inaugurará próximamente en La Elipa, en el distrito de Moratalaz, considerado el mayor rocódromo cubierto de España.

 

Modalidades de escalada

En los rocódromos puede practicarse tres tipos de modalidades: la de velocidad, la de dificultad y la de bloque o boulder. Esta última consiste en escalar  bloques de roca  o paredes pequeñas de menos de 8 metros de altura, sin que se necesiten materiales de protección, siendo suficientes los pies de gato y las  colchonetas para proteger las caídas.

Como deporte de competición, se organizan competiciones de escalada a nivel regional, nacional e internacional y finalmente ha alcanzado la categoría de olímpica a partir de Tokio 2020.

Cada vez son más las mujeres que practican la escalada de élite obteniendo unos resultados similares a los hombres, sin que se aprecien tantas diferencias como en otros deportes. Escaladores españoles, como Patxi Usobiaga  o el madrileño Daniel Andrada,  forman parte de la élite mundial de este deporte.

Deporte seguro

La escalada es un deporte muy seguro y completo, en el que, dice Nieves, se trabaja la fuerza, la resistencia, la flexibilidad, la coordinación y el equilibrio, siendo apto para todas las edades, desde los niños hasta las personas mayores. Su práctica requiere conocer su técnica gestual y un aprendizaje específico, como es el del manejo del material, como las cuerdas, los nudos específicos, los mosquetones  y  demás  dispositivos de seguridad.

Se puede practicar individualmente, aunque para hacer vías siempre se necesita la asistencia de un compañero o compañera para asegurar. Los nuevos rocódromos están dotados de un sistema de poleas que permite a los escaladores hacer vías sin necesidad de  un compañero. Cuando el escalador asciende por la pared y llega a la cima, o se cae, este sistema permite su descenso de forma lenta y controlada.

“La caída forma parte del juego. Los materiales están preparados para ello y sin caídas no hay progreso en este deporte. Es necesario aprender a caerse y a asegurarse de forma adecuada”, afirma Nieves.  

El rocódromo de La Elipa, un equipamiento de altura

El Ayuntamiento contribuye a la difusión de la escalada, poniendo a disposición de los ciudadanos los rocódromos, sobre todo los cubiertos,  porque facilitan la práctica de la escalada durante todo el año con un horario más amplio,  y también  programando cursos y  jornadas de iniciación dirigidas a los escolares y a los jóvenes,  en los que se enseñan las técnicas básicas de esta disciplina, que precisa del asesoramiento de técnicos cualificados.

Además del rocódromo cubierto de la Elipa,  que abrirá próximamente sus puertas en el  Centro de Deportes Municipal (CDM) de la Elipa , del distrito de Moratalaz, puede practicarse la escalada en los rocódromos municipales  al aire libre de los CDM Goyeneche y La Masó, y en otras dos Instalaciones Deportivas Básicas (IDB), la del Parque Roma y la de  Bacares. Nuestra ciudad dispone de otro  rocódromo  cubierto,  el  Roc 30 en Madrid Río,  gestionado por la Federación  Madrileña de Montañismo, a través de la Escuela Madrileña de Alta Montaña.