José Luis Berzal nació en Madrid un 18 de septiembre de 1930 en la Calle Beire 18, en plena barriada de Tetuán, hoy en día Barrio de Bellas Vistas. De aprendiz en un taller de ebanistería a trabajar como botones en el entonces Banco Hispanoamericano y posteriormente desarrollar su carrera como bancario. Sin embargo, siempre cultivó su faceta como artista. En sus fotografías se aprecia el afán por retratar lo diario, lo rutinario, lo que atraviesa a cualquier persona de barrio. También se reconoce una intención de retratarlo con belleza, poniendo en valor las cosas más cotidianas.

Equipado con su cámara Regula Sprinty retrató la vida cotidiana de los barrios de Tetuán y Valdezarza. Y de sus márgenes, donde la naturaleza se encuentra con la ciudad en pleno crecimiento. La Dehesa de la Villa o la Quinta de los Pinos fueron escenarios que mantuvieron un aroma rural cuando a su alrededor los semáforos sustituían a las ovejas. Jose Luis fotografió las costumbres y la rutina de la gente, su vida cotidiana. Lo hizo con ternura y con una mirada artística que mima la composicón de las fotografías.
Esta exposición reúne algunas de las fotografías que José Luis realizó durante las décadas de 1950, 1960 y 1970 de Tetuán, Valdezarza y sobre todo en la Dehesa de la Villa. La Dehesa de la Villa es un paisaje cultural y estas fotografías testifican cómo la biodiversidad se entrelaza con las personas que lo habitan: desde los rebaños de ovejas que pastaron en sus terrenos hasta los años 70 a las bandas de chavales que recorrían los descampados aledaños, pasando por las estampas del Canalillo o el Cerro de los Locos.

En el CIEA Dehesa de la Villa llevamos años utilizando las imágenes de Berzal para acompañar las rutas interpretativas por el Parque. Quisimos devolverle el favor programando una exposición que las reuniera. Junto a su familia nos pusimos a organizarla, pero José Luis falleció el verano de 2025. Este es nuestro homenaje. Sentimos que llegamos tarde, pero que el Parque, de alguna manera, le devuelve a José Luis parte del cariño que el plasmó en sus imágenes.

José Luis fue testigo y lo retrató con una mirada artística y cariñosa que con el paso del tiempo no ha hecho más que ganar valor.

