El Parque de Berlín, uno de los enclaves más singulares de Chamartín, no solo está incluido en la aplicación de visitas de las zonas verdes de la capital, sino que además se integra en las visitas guiadas del programa de educación ambiental ‘Hábitat Madrid’ del Ayuntamiento de Madrid. La actividad propone recorrer este espacio verde desde una mirada distinta, entre historia, paisaje y curiosidades que pasan desapercibidas para muchos de los vecinos que lo cruzan a diario.
Situado en el barrio de Ciudad Jardín y delimitado por las calles de Ramón y Cajal, Marcenado y San Ernesto, el parque ocupa cerca de cinco hectáreas. Es un lugar de paseo, descanso y encuentro para el distrito. Te invitamos a descubrirlo.
Todo comenzó en 1966, cuando Willy Brandt, alcalde de Berlín Occidental, anunció una visita a Madrid. Las autoridades municipales vieron en aquel gesto la oportunidad perfecta para crear un parque en honor a su ciudad, a tan solo 200 metros del Colegio Alemán de Madrid. El proyecto tomó forma en 1967, pero Brandt finalmente no pudo asistir a la inauguración. En su lugar, el acto contó con la presencia del embajador alemán en España, Helmut Allard, junto al alcalde madrileño Carlos Arias Navarro.
Con ese mismo espíritu de hermanamiento, el parque acogería años más tarde uno de sus tesoros más preciados. En 1990 se instalaron tres fragmentos originales del Muro de Berlín, como homenaje al derribo del Telón de Acero. Los bloques conservan los grafitis originales y forman parte de uno de los rincones más sorprendentes del recorrido, tanto por su valor histórico como por la anécdota que los acompaña: antes de la inauguración, un operario municipal intentó limpiar las pintadas, sin saber que estaba a punto de borrar un documento histórico único. A tiempo de evitarlo, los grafitis se conservaron y hoy siguen siendo una de las piezas más llamativas del parque.

Los tesoros del parque
Junto al muro, otro símbolo berlinés completa el conjunto. Se trata del monumento al oso de Berlín, una escultura de piedra que representa el oso heráldico, símbolo oficial de la ciudad. La obra fue realizada por el escultor alicantino Antonio Navarro Santafé, el mismo autor del icónico Oso y el Madroño de la Puerta del Sol. Su presencia en el parque funciona como un guiño entre las dos capitales: Madrid y Berlín. El oso, situado cerca de los fragmentos del muro, cierra la trama de elementos alemanes que dan al parque su carácter único: el nombre, el muro y el símbolo heráldico.
Pero el parque no solo mira hacia Berlín puesto que otra ciudad alemana es homenajeada entre sus entramados. Muy cerca del oso se encuentra el busto dedicado a Beethoven, instalado en 1981 como gesto de hermanamiento cultural entre Madrid y Bonn, ciudad natal del compositor. La base reproduce un piano y recoge las primeras notas de la Novena Sinfonía, convirtiendo la música en homenaje visible. Y si te preguntas el motivo por el que se homenajea a Beethoven, digamos que el compositor y músico alemán era conocido por muchos como “El Español”.
Y entre tantos nombres ilustres, el parque también guarda la memoria de un vecino del barrio. El busto dedicado a Álvaro Iglesias Sánchez, del artista avilés Santiago Hernández, recuerda su gesto heroico al intentar rescatar a varias personas de un incendio ocurrido en 1982 en la calle de Carranza, a escasos minutos de donde hoy se levanta el parque. Vecino de Ciudad Jardín y albañil de profesión, Álvaro no dudó en entrar en el edificio en llamas para ayudar a quienes quedaban atrapados en su interior. Su busto añade al recorrido una dimensión humana que conecta el espacio no con la política de grandes alcaldes ni con la música de compositores universales, sino con la historia cercana del barrio.
Más allá de estos símbolos, el Parque de Berlín sigue siendo, sobre todo, un pulmón verde para el distrito. El itinerario guiado organizado por ‘Hábitat Madrid’ pone el foco en su arbolado, sus zonas de paseo y su evolución desde una antigua escombrera naturalizada hasta el espacio que hoy conocen los vecinos. El recorrido incluye también sus zonas deportivas, su auditorio y sus rincones más reconocibles, integrando naturaleza, cultura y vida de barrio en una misma experiencia.
Y como colofón, el parque cuenta con algo que pocos espacios verdes pueden presumir: una banda sonora propia. En 1984, Víctor Manuel le dedicó una canción que lo convirtió en verso y memoria:
«Cuando se muere la tarde
y agosto parece abrazarte, Madrid.
Te buscaré entre las sombras del jardín
Parque Berlín».
Más información del Programa de actividades ambientales ‘Hábitat Madrid’ en este enlace.


