El primer Salón del Cómic de Chamartín, CHAMARCOMIC, ha cerrado su debut dejando tras de sí algo más que cifras: la sensación compartida de que el distrito ha abierto definitivamente la puerta a una cultura que ya comenzó en la Feria del Libro 2025 dedicada al manga. Durante dos jornadas, y en colaboración con la Federación Injucam, el Barrio Más Joven y Soledad No Deseada-Madrid Salud, el Centro Cultural Nicolás Salmerón y la Biblioteca Pública Francisco Ibáñez se transformaron en un espacio vivo, lleno de color, viñetas y conversaciones cruzadas entre generaciones que encontraron en el cómic un punto común de encuentro. Entre fanzines, cosplay y retrogames, CHAMARCOMIC y el universo geek se abrían paso en la agenda del distrito entre grandes citas de la ciudad como la visita del papa León XIV.
Desde el inicio, el jueves se respiraba un ambiente cercano, casi de descubrimiento. Los primeros asistentes fueron ocupando los espacios de manera progresiva, moviéndose entre mesas de juegos, talleres y zonas de experimentación creativa. A lo largo del día, la actividad fue constante: desde quienes se acercaban con curiosidad al taller ‘¿Cómo hacer un fanzine (sin saber dibujar)?’, guiado por Marie Trape, hasta quienes se iniciaban o retomaban las partidas de rol dirigidas por Juan Becerril. En paralelo, los retrogames despertaban una nostalgia compartida, mientras los talleres de chapas y manualidades reunían a participantes de todas las edades en torno a propuestas sencillas, pero enormemente atractivas. En ese mismo ambiente, el mural realizado por el artista Fugaz se completaba ante la mirada del público, quedando integrado como un nuevo elemento identitario de la comiteca de la biblioteca.
Mural realizado por el artista Fugaz
La jornada avanzó entre conversaciones, aprendizajes y un flujo constante de participación que dejó 71 intervenciones en actividades, prácticamente en equilibrio entre mujeres y hombres. Más allá de los números, lo que destacaba era el tono: una mezcla de curiosidad, cercanía y disfrute compartido que marcó el carácter de todo el evento.
El viernes la afluencia se duplicó hasta alcanzar las 160 personas y el ambiente se volvió más intenso y festivo. El boca a boca, las ganas de fin de semana y la difusión previa habían surtido efecto y el espacio se llenó desde primera hora de la tarde. La programación más amplia permitió que distintas actividades convivieran de forma simultánea, generando un recorrido continuo para los asistentes, que se movían entre propuestas según sus intereses.
El taller de chapas volvió a convertirse en uno de los grandes focos de atracción, mientras que otros espacios como el taller inspirado en ’13 Rue del Percebe’ o la zona de retrogaming mantenían una alta rotación de público. La pasarela de cosplay, por su parte, transformó el ambiente durante varios momentos del día, aportando un componente visual y expresivo que conectó especialmente con el público más joven. A ello se sumaron actividades como Entre Viñetas, K-Pop Random o Furor del Cómic, que ampliaron los registros del evento y reforzaron su carácter transversal.
En esta segunda jornada se registraron 211 asistentes en actividades, lo que, sumado al jueves, deja un total de 282 participantes. Un dato que refleja con claridad uno de los rasgos más significativos de CHAMARCOMIC: no se trataba de un evento para mirar, sino para hacer, probar, compartir y permanecer.







