El sábado 24 de enero dimos comienzo a la ruta del itinerario ornitológico, con punto de encuentro en el metro Hospital 12 de Octubre. Esta salida se enmarcó en la celebración del Día de la Educación Ambiental, que tiene lugar el lunes 26 de enero. A lo largo de este fin de semana quisimos poner en valor la educación ambiental como una herramienta clave para comprender mejor nuestro entorno, fomentar el respeto por la naturaleza y mejorar la convivencia entre las personas y el medio natural. Aprender a mirar la naturaleza con curiosidad y conocimiento nos ayuda a tomar decisiones más conscientes y a construir, entre todos, un futuro más equilibrado y sostenible.

Mientras aprendíamos a utilizar los prismáticos, un grupo de gaviotas reidoras (Chroicocephalus ridibundus) y gaviotas sombrías (Larus fuscus) sobrevoló nuestras cabezas, ofreciéndonos una magnífica oportunidad para poner en práctica lo aprendido. Desde la década de 1970, estas especies pasan el invierno en la capital, atraídas por la abundancia de alimento disponible, especialmente en vertederos, y por la presencia de numerosos embalses en la región, que les sirven como lugares de descanso.

[Imagen 1: Camino secundario del Parque Lineal del Manzanares. Fuente: Madrid Ambiental]

Antes de llegar al parque, atravesamos un pinar (Pinus spp.), un entorno en el que pudimos observar a varios carboneros garrapinos (Periparus ater) saltando de forma inquieta entre las ramas, en contraste con la imagen tranquila de las palomas torcaces (Columba palumbus) y bravías (Columba livia) que dormían plácidamente. Esta escena más calmada se veía reforzada por el suave canto de un petirrojo europeo (Erithacus rubecula), escondido en la vegetación.

Lo primero que nos llamó la atención al llegar al Parque Lineal del Manzanares fue una curiosa lavandera blanca (Motacilla alba), que zigzagueaba entre un grupo de personas que disfrutaba de una clase de tai chi al aire libre. Atentas a esta animada escena, varias parejas de gorriones comunes (Passer domesticus) y alguna tórtola turca (Streptopelia decaocto) observaban desde las cercanías.

[Imagen 1: Gorrión común (Passer domesticus). Fuente:Álvaro Pérez Salinero/Fototeca CENEAM]

Uno de los pulmones del parque es su gran olivar (Olea europea), que no solo aporta un agradable valor paisajístico, sino que también ofrece refugio y alimento a numerosas aves. Allí pudimos observar cómo, casi como en una comida de empresa, distintas especies compartían el espacio y se alimentaban juntas, entre ellas el gorrión molinero (Passer montanus), el mirlo común (Turdus merula), el pinzón vulgar (Fringilla coelebs) y varios verderones comunes (Chloris chloris).

Justo antes de llegar al río, pudimos ver y escuchar a un pito ibérico (Picus sharpei) junto a varios carboneros comunes (Parus major), todos compartiendo tranquilamente un mismo árbol.

En las aguas del río Manzanares, pudimos observar varias escenas interesantes: varios ánades azulones (Anas platyrhynchos) alimentándose con la cabeza sumergida y las colas al aire; una garceta común (Egretta garzetta) concentrada en su pesca; y una gallineta común (Gallinula chloropus) escondida entre la vegetación.

Cerca del río, una urraca común (Pica pica) se entretenía robando palos de otro nido para construir el suyo, mostrando su ingenio y habilidad en plena acción.

[Imagen 2: Garceta común (Egretta garzetta). Fuente: J.M. Pérez de Ayala/Fototeca CENEAM]

En una de las laderas que suben hacia el mirador de La Dama del Manzanares, una estructura de bronce y acero de 13 metros de altura,  pudimos ver forrajear entre la hierba a una pareja de mosquiteros comunes (Phylloscopus collybita), que estaban siendo observados por un grupo de mitos (Aegithalos caudatus) desde un árbol cercano.

Mientras conversábamos sobre cómo el cauce del río Manzanares había aumentado ligeramente tras las lluvias de los últimos días, un melodioso canto nos sorprendió. La sorpresa se multiplicó cuando pudimos ver al escurridizo cantante: un cetia ruiseñor (Cettia cetti). Esta especie es habitual escucharla a lo largo del río, pero son pocos los afortunados que pueden decir que la han visto. Tras esto, y como queriendo quitarle protagonismo, un herrerillo común (Cyanistes caeruleus) empezó a hacer piruetas entre las ramas. Entre sus movimientos, pudimos observar también a un agateador europeo (Certhia brachydactyla) subiendo cuidadosamente por el tronco de un árbol cercano.

Al llegar a la Caja Mágica de Madrid, íbamos con la intención de ver un halcón peregrino (Falco peregrinus), siguiendo la recomendación de un fotógrafo que nos había indicado su presencia reciente. Aunque el halcón no apareció, tuvimos la suerte de observar a dos cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo) posados sobre una farola, un curioso y llamativo espectáculo urbano de aves.

[Imagen 3: Usuarios pasando por la pasarela que cruza el río Manzanares en el tramo donde se sitúa la Caja Mágica. Fuente: Madrid Ambiental]

En el tramo final del recorrido, observamos a una cotorra argentina (Myiopsitta monachus), una cotorra de Kramer (Psittacula krameri) y un grupo de estorninos negros (Sturnus unicolor) posados en las finas ramas de un plátano de sombra (Platanus x hispanica). Pudimos apreciar la increíble habilidad de estas aves para mantener el equilibrio y moverse con destreza.

Finalizamos la ruta de vuelta en el metro del Hospital 12 de Octubre repasando todo lo aprendido durante la jornada, que destacó por la gran variedad de especies observadas.

¡Nos vemos en el próximo itinerario ornitológico!

Puedes consultar los próximos itinerarios ornitológicos programados en el catálogo Hábitat Madrid y reservar tu plaza escribiendo al correo electrónico del programa: proambiental@madrid.es

“El bosque sería muy triste si solo los mejores pájaros cantores pudieran cantar”

Rabindranath Tagore