La Estrategia de Alimentación Saludable y Sostenible 2018-2020, fue aprobada por la Junta de Gobierno de la Ciudad de Madrid el 1 de marzo de 2018.

Los trabajos para definir la Estrategia se inician a finales de marzo de 2017, en respuesta a los compromisos asumidos con la firma del Pacto de Milán. Su principal objetivo es definir una visión compartida sobre la que desarrollar medidas para construir un sistema alimentario más justo y respetuoso con la salud de las personas y del planeta. Asume el enfoque del derecho universal a una alimentación saludable, culturalmente adecuada, producida en condiciones justas, y asequible, a la que pueda acceder el conjunto de la ciudadanía. La Estrategia será la base sobre la que se coordinen políticas para avanzar hacia la soberanía alimentaria de la región.

Los objetivos generales de la Estrategia son:

  • aumentar la soberanía alimentaria en toda la cadena alimentaria;
  • promover dietas saludables y un consumo alimentario responsable y sostenible;
  • favorecer el acceso a una alimentación suficiente en calidad y cantidad, asequible y culturalmente apropiada a toda la población, con enfoque de género e interseccionalidad;
  • proteger la biodiversidad y los suelos, fomentar la agricultura y la producción en condiciones justas de alimentos agroecológicos y de proximidad y establecer alianzas urbano-rurales en el ámbito regional;
  • impulsar los circuitos cortos de comercialización, apoyar el tejido economic local y fomentar la Economía Social y Solidaria;
  • reducir el desperdicio de alimentos y favorecer el cierre de ciclos y la devolución de nutrientes a los suelos.

La primera parte de los trabajos de definición de la Estrategia se centró en la elaboración de un diagnóstico sobre el sistema alimentario en el municipio de Madrid, y la identificación de buenas prácticas de referencia, siguiendo las líneas de acción del Pacto de Milán. Entre abril y junio de 2017 se desarrolló un proceso participativo, que constó de dos sesiones de taller abierto con 11 mesas temáticas de trabajo, un espacio de participación on-line, y un panel público en el Paseo del Prado durante los actos de celebración del día Mundial del Medio Ambiente. Las propuestas recogidas en estos espacios se trabajaron en dos sesiones de valoración técnica con personas expertas y representantes municipales de las Áreas de Gobierno con competencias en las distintas materias, y a continuación se presentaron en un último taller de devolución. Por otra parte se establecieron espacios de comunicación y colaboración con agentes económicos de la ciudad, por una parte,  y con universidades y centros de investigación, por otra.

La Estrategia se articula en seis ejes de actuación, para los que se han definido 16 líneas estratégicas, y un total de 47 acciones.

  1. Gobernanza: el diseño, impulso y desarrollo de las políticas públicas dirigidas a construir

sistemas alimentarios saludables, sostenibles y resilientes se debe hacer desde la corresponsabilidad y la colaboración de “todos los sectores del sistema alimentario, incluidas las autoridades locales, los entes técnicos y académicos, la sociedad civil, los pequeños productores y el sector privado”.

  1. Cultura alimentaria: las vecinas y vecinos de Madrid deben tener acceso a una dieta saludable, segura, culturalmente adecuada y ambientalmente sostenible. La estrategia refuerza y amplía la difusión de dietas sostenibles (saludables, seguras, culturalmente adecuadas, ambientalmente sostenibles y fundadas en los derechos) en los programas de promoción de la salud y en campañas de comunicación y formación a favor de estilos de vida saludables.
  2. Derecho a la alimentación: un sistema alimentario sostenible debe contribuir a garantizar el derecho a alimentos saludables y suficientes de los colectivos sociales más vulnerables, con enfoque de género e interseccionalidad.
  3. Impulso del sector agroalimentario sostenible: un sistema alimentario sostenible es aquel que logra proteger el territorio, facilitar la producción y la transformación alimentaria en ámbitos urbanos y periurbanos y establecer alianzas con el medio rural. Es decir, aquel que apuesta por alimentos de proximidad producidos en condiciones justas y respetuosas con el medio ambiente.
  4. Compra pública, comercio y restauración: un sistema alimentario sostenible favorece los canales cortos de comercialización y la conexión entre el medio rural y el urbano. Apoya, a su vez, los mercados municipales públicos y la Economía Social y Solidaria. Aprovecha el potencial de la compra pública para materializar el derecho a la alimentación y la promoción de sistemas alimentarios sostenibles.
  5. Residuos y desperdicio alimentario: es imprescindible reducir las pérdidas y prevenir el desperdicio de alimentos en todos los eslabones de la cadena alimentaria, sensibilizando a todas las partes implicadas. De forma complementaria a la reducción de desperdicios, es necesario recuperar los restos orgánicos para su adecuado tratamiento y reutilización en forma de abono.