Las noticias de las últimas semanas recogen las diferencias entre el Ayuntamiento de Madrid y el Ministerio de Hacienda en torno a la regla de gasto y las posibles repercusiones de su incumplimiento a raíz de la interpretación. Vamos a explicar algunos conceptos relacionados.

Regla de gasto

La regla de gasto es una limitación que impide a los ayuntamientos aumentar el gasto público más allá de una tasa de referencia basada en el crecimiento de la economía española. Se trata de una interpretación realizada por el Ministerio de Hacienda, que podría modificarse sin necesidad de cambiar la Ley de Estabilidad Presupuestaria.

Acuerdo de no disponibilidad

Es un acuerdo al que debe dar luz verde el Pleno del Ayuntamiento. Supone la retirada del presupuesto de una cantidad de dinero determinada. Esta cantidad no podrá ser utilizada en el ejercicio presupuestario, es decir, durante ese año. Sólo se puede retirar crédito disponible, es decir, aquella cuantía presupuestaria que todavía no ha comenzado a utilizarse. El dinero queda inmovilizado como el objetivo de la contención de gasto.

Inversiones reales

Son aquellas actuaciones del Ayuntamiento para crear o modernizar infraestructuras y patrimonio de la ciudad (carreteras y aceras, centros culturales, polideportivos, autobuses…). En el capítulo 6 de los presupuestos del Ayuntamiento se recogen las inversiones que realiza directamente el consistorio y en el capítulo 7 las inversiones que realizará otro organismo (como una empresa pública, por ejemplo la EMT). Ambas son inversiones reales.

El acuerdo de no disponibilidad acordado por el pleno del Ayuntamiento de Madrid proviene en buena parte de esas inversiones reales, que pasan a ser inversiones financieramente sostenibles.

Inversiones financieramente sostenibles

Son inversiones que se costean con el remanente de tesorería del año anterior y por tanto al margen del Presupuesto. Tienen que cumplir una serie de características: deben tener un mínimo de vida útil superior a cinco años y ejecutarse durante el ejercicio en el que fueron aprobadas; no pueden incrementar el presupuesto anual y conllevan la elaboración de memoria económica detallada del coste y los efectos que puede tener cada una de las inversiones.

Aquí explicamos cómo fueron las IFS de 2016.

Bajas por licitaciones

Es el ahorro presupuestario logrado por haber empleado menos dinero para licitaciones de lo que se había previsto en un primer momento.

Pongamos un ejemplo hipotético: en el presupuesto se preveía gastar 200.000 euros en la remodelación de un edificio público, pero finalmente el proyecto para realizar esa obra se adjudica por 180.000 euros. Los 20.000 restantes corresponderían a una baja por licitaciones.

Otra parte del acuerdo de no disponibilidad aprobado en el Pleno del Ayuntamiento de Madrid procede de esas bajas por licitaciones. Por ejemplo, se han destinado cinco millones menos a la factura de la electricidad gracias a las estrategias de eficiencia energética.