El Ayuntamiento de Madrid es un gran consumidor de electricidad: cada día sus edificios e instalaciones necesitan la electricidad equivalente a 50.000 hogares medios madrileños. Por eso es muy importante establecer unas bases para que ese consumo sea lo más eficiente, limpio y justo posible.

El pasado mes de julio se publicó la licitación mediante procedimiento abierto del “acuerdo marco para el suministro de energía eléctrica y de gas natural para edificios municipales y equipamientos del Ayuntamiento de Madrid y sus organismos autónomos”. Eso significa, en otras palabras, que se establecieron los criterios obligatorios o puntuables para que las empresas energéticas pudieran presentar su oferta como suministradoras de energía durante los próximos dos años, a partir del 1 de enero de 2018.

La licitación tiene importantes novedades, como la división en lotes, de manera que exista la posibilidad de que más empresas y cooperativas grandes y pequeñas accedan a una parte del contrato, en vez de otorgárselo a una sola. Los pliegos se elaboraron además con unos objetivos medioambientales muy claros directamente relacionados con el fomento de las energías renovables y la reducción de emisiones contaminantes. Se enmarca dentro de la estrategia del Plan A.

Para entenderlos, explicamos aquí algunos conceptos.

¿Qué es el mix energético?

La electricidad que llega a nuestras casas se genera en varios tipos de centrales. Puede ser energía hidráulica, eólica, solar, centrales de carbón, centrales de gas natural, cogeneración o nucleares, principalmente. El porcentaje de cada una de estas energías en un periodo de tiempo se llama mix energético.

Por ejemplo, en el año 2016, el mix energético de España fue el siguiente:

  • 22% nuclear
  • 14% carbón
  • 19% eólica
  • 14% hidráulica
  • 10% centrales de gas natural, denominadas ciclos combinados
  • 10% cogeneración, en su mayoría de gas natural
  • 5% solar

De estas energías, son renovables la energía eólica, la hidráulica y la solar, que suman casi un 41% del total. El resto no es renovable. Las energías renovables, junto con la nuclear, son las únicas que no emiten CO2, causante principal del efecto invernadero.

¿Qué es el objetivo 20/20/20?

Para el año 2020, los países de la Unión Europea deben adaptarse a una estrategia marcada por la Comisión Europea para conseguir:

  • 20% de reducción en las emisiones de gases de efecto invernadero (CO2 principalmente) sobre la cifra de 1990.
  • 20% de reducción en el consumo de energía, también con referencia a 1990, promoviendo mayor eficiencia energética.
  • 20% de la energía primaria consumida ha de proceder de fuentes renovables.

El objetivo del 20% de renovables no se refiere sólo a la generación de electricidad, sino a toda la energía que consumimos en todos los ámbitos a nivel estatal. Esto incluye el consumo de productos petrolíferos (gasolina, gasóleo, etc) y de gas natural, que no son renovables en absoluto. Así, el 41% de energía eléctrica renovable que hay en el mix energético solamente supone aproximadamente un 16% del total de la energía que consumimos en España. Por lo tanto, todavía nos queda bastante para alcanzar el 20% en el año 2020.

¿Qué  es el certificado de energía 100% renovable en origen?

El Ayuntamiento de Madrid tiene desde el 1 de enero de 2017 un certificado de energía 100% renovable en origen, algo que vuelve a exigir en el nuevo contrato. De esta manera la empresa suministradora garantiza que hay una cantidad de energías renovables equivalente a la que consume el Ayuntamiento de Madrid que se vierte cada día a la red eléctrica. La certificación la hace la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia.

Es un paso importante, pero no es suficiente para tener un efecto real en la producción de energía: como hemos dicho, actualmente se produce un 41% de energía renovable y solo se certifica un 25%. Debería aumentar mucho el número de grandes y pequeños consumidores que pidieran ese certificado para que las empresas energéticas tengan que aumentar el porcentaje de generación con renovables.

¿Qué es el etiquetado de la electricidad?

En el contrato de electricidad que comienza el año que viene, el Ayuntamiento ha dado un paso más. Establece el etiquetado de energía como un criterio de adjudicación, otorgando puntos a aquellas empresas que sean menos contaminantes.

Cada año se publica un listado de todas las comercializadoras con una etiqueta A, B, C, D, E, F o G en función de las emisiones de CO2 y residuos radioactivos que produce la energía que vende cada una de ellas, lo que viene a equivaler a la cantidad de energía no renovable que compran. La etiqueta A supone que las emisiones de CO2 son muy bajas o incluso nulas, lo que en la mayoría de los casos equivale a energía 100% renovable, mientras que la categoría G es la más contaminante.

El Ayuntamiento puntuará positivamente a las empresas que tengan etiquetas tipo A, B y C, dado que son aquellas cuyas emisiones contaminantes son inferiores a la media estatal, algo que cumplen más de ¾ de las empresas comercializadoras.

Algunos grandes consumidores como la Oficina del Defensor del Pueblo o la Junta de Castilla y León ya han introducido también la etiqueta energética como criterio en sus contratos de energía.